Cuba sufrió un nuevo apagón total en todo el territorio nacional este viernes 18 de septiembre de 2026, el sexto colapso de la red eléctrica desde que el presidente Trump cortó el combustible a la isla en enero, aunque Fox News reportó que Friday’s marks the seventh this year. La crisis energética se profundiza debido a la falta de combustible, la infraestructura obsoleta y el bloqueo petrolero de Estados Unidos.
El Sistema Electroenergético Nacional experimentó un desplome generalizado que dejó a millones de personas sin suministro eléctrico. El Ministerio de Energía y Minas confirmó la caída a través de su cuenta oficial en la red social X, donde indicó que las autoridades comenzaron de inmediato a activar los protocolos para la restauración del servicio, según informaron diversos medios de comunicación.
El impacto inmediato en La Habana y las provincias cubanas
La falla se originó en las líneas de transmisión de la zona occidental del país y afectó inicialmente hasta la provincia de Matanzas, lo que provocó posteriormente la desconexión total de la región oriental. El diario oficial Granma señaló que las condiciones meteorológicas inestables agravaron aún más la situación crítica del sistema.

Al caer la tarde del viernes, las autoridades lograron restablecer el suministro apenas al 5% de los usuarios en La Habana, una ciudad que cuenta con unos 862,000 clientes. Para mitigar el colapso, el gobierno estableció pequeñas islas de distribución de energía en provincias como Camagüey, Pinar del Río y Granma, además de priorizar la reactivación de hospitales y centros de emergencia.

Las consecuencias en la vida cotidiana reflejan el desgaste acumulado de la población. No hay suficiente comida, no hay agua, no hay electricidad — no tienen idea, expresó Mercedes Rodriguez, una trabajadora habanera de 60 años, mientras esperaba transporte público para regresar a su hogar. Por su parte, Abilén Marrero, una ama de casa en el centro de La Habana, comentó con resignación ante la falta de certezas: Tal vez regrese esta tarde o mañana — no hay forma de saberlo. Solo nos queda esperar.
El bloqueo petrolero de Estados Unidos y el colapso de las termoeléctricas
Los apagones masivos se han vuelto recurrentes durante los últimos dos años debido a la grave crisis económica que atraviesa la isla. La situación empeoró notablemente a partir de enero, cuando el gobierno del presidente Donald Trump impuso un bloqueo energético destinado a presionar un cambio en el sistema político cubano, mediante la firma de una orden ejecutiva para sancionar a cualquier país que suministre petróleo a la isla.

Estas restricciones impiden que Cuba importe el combustible indispensable para hacer funcionar sus termoeléctricas, además de frenar la entrada de piezas de repuesto para un parque generador con décadas de obsolescencia.
La situación operativa es crítica. Según los datos difundidos por la estatal Unión Eléctrica y analizados por la agencia EFE, el país cerrará la semana con un domingo en el que los apagones afectarán simultáneamente hasta al 65 % del territorio durante la hora pico de la tarde y la noche.
Reacciones internacionales y parálisis de la economía
La Embajada de Estados Unidos en La Habana emitió alertas sobre la vulnerabilidad extrema del sistema y advirtió de interrupciones simultáneas en los servicios de telefonía e internet. La sede diplomática calificó el suceso como el resultado del colapso de la red eléctrica nacional y recordó que los cortes programados y repentinos ocurren a diario en todo el país. Por otro lado, Cuban regime media reported that the reason for the collapse is under investigation and the timeline to restore power is unknown.
Mercedes Rodriguez, residente de La Habana, citada por The Associated Press, señaló que nadie puede soportar esos apagones constantes y destacó que no hay comida suficiente, no hay agua y no hay electricidad, agregando que no se tiene idea de la situación.
Mientras tanto, la economía cubana permanece prácticamente paralizada.
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