El exembajador Alfredo Saade desmintió públicamente a Juliana Guerrero este 11 de septiembre de 2026, tras un video en el que la exfuncionaria alegaba humillación por su condena de fraude procesal en el escándalo de títulos falsos de la Fundación San José para buscar un viceministerio en el gobierno de Gustavo Petro.
La controversia política en torno a Juliana Guerrero escaló en septiembre de 2026, luego de que la exfuncionaria aceptara cargos por fraude procesal ante la justicia. La investigación confirmó que la joven tramitó certificaciones académicas falsas de la Fundación Universitaria San José con el propósito de aspirar al cargo de viceministra de las Juventudes en el Ministerio de Igualdad.
Tras la decisión judicial, Guerrero difundió un video en sus redes sociales en el que aseguró ser objeto de señalamientos injustificados, ataques contra su familia y un deterioro de su salud mental, pidiendo públicamente que no se le siga crucificando por sus actos.
Las duras revelaciones de Alfredo Saade sobre el comportamiento en Palacio
La respuesta a la reaparición digital de Guerrero llegó a través de la red social X por parte de Alfredo Saade, pastor evangélico y exjefe de gabinete de la Presidencia durante la administración de Gustavo Petro. Saade rechazó la versión de la joven y relató episodios directos de su conducta que pudo presenciar en dos ocasiones específicas durante el anterior mandato.
En su pronunciamiento, el exdiplomático desestimó que la mujer representara legítimamente a las bases juveniles del movimiento oficialista. No, ella no era una lider juvenil, ella es una corrupta vulgar que pisoteaba porque le dieron poder
, sentenció Saade en su mensaje público, exigiendo además que la procesada explique quién facilitó su llegada a la institución educativa y revele los montos de los contratos públicos que presuntamente habría desviado.
Cuestionamientos a los preacuerdos judiciales y los controles de la Procuraduría
El exfuncionario gubernamental también arremetió contra el sistema de justicia colombiano tras el preacuerdo alcanzado entre Guerrero y la Fiscalía General de la Nación. Saade advirtió que la corrupción administrativa no puede recibir beneficios punitivos que premien a los responsables.

Asimismo, el exembajador interpeló directamente a la Procuraduría General de la Nación, señalando que el organismo de control disciplinario omitió indagar sobre los contratos vinculados a la exasesora durante su paso por la administración pública. Según el relato del pastor, su propia intervención en la Casa de Nariño buscó frenar abusos de poder dentro de los despachos oficiales.
Saade explicó que, tras atestiguar los altercados verbales y expresiones de un calibre muy callejero
dirigidas a funcionarios gubernamentales, decidió prohibir el ingreso libre de Guerrero a la sede presidencial. Jamás volvió a entrar mientras estuve allí; algunos medios de comunicación le llamaron ‘guerra’, yo le llamo decencia, protección de un proyecto político
, puntualizó al cerrar su mensaje con cuestionamientos sobre los respaldos políticos que habrían protegido las gestiones de la exfuncionaria.
Antecedentes de la red de contratación y el impacto institucional
Informes de la llegada de Guerrero a la Casa de Nariño detallan que su vínculo inicial con el petrismo data de la campaña presidencial de 2022 en el departamento del Cesar, donde operaba junto a su hermana Verónica como activista juvenil.

Tras mudarse a Bogotá por amenazas de seguridad en su región natal, ambas hermanas lograron la mediación de simpatizantes cercanos al mandatario para obtener nombramientos en el Ejecutivo: Juliana fue situada en el Ministerio del Interior —donde el exministro Armando Benedetti la nombró coordinadora del Grupo de Coordinación de su gabinete en marzo de 2025— y su hermana Verónica en Colombia Compra Eficiente.
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