El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, solicitó formalmente a la administración de Donald Trump colaborar en operaciones militares conjuntas contra el narcoterrorismo.
El nuevo presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, ha pedido a la administración Trump que lleve su campaña militar contra los grupos de narcotráfico a su país, el mayor productor de cocaína del mundo, según informó el secretario de Defensa, Pete Hegseth. El derechista De la Espriella, quien asumió el cargo la semana pasada, prometió durante su campaña desatar la “ira de Dios” contra los narcotraficantes y otros grupos armados para “acabarlos como a cucarachas, como a ratas”.
Una solicitud de cooperación militar directa desde Bogotá
El gobierno de Colombia, encabezado por el recién asumido presidente Abelardo de la Espriella, ha pedido de manera formal la intervención de la administración estadounidense en su estrategia interna de seguridad.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, reveló el alcance de esta petición al intervenir en la ciudad de Panamá. Hablando en una cumbre de seguridad regional en Panamá el miércoles, Hegseth dijo que Colombia había autorizado “operaciones militares conjuntas para destruir terroristas y redes terroristas”.
Durante una reunión de la denominada Americas Counter-Cartel Coalition en Panamá, Hegseth dijo que Colombia también se uniría a la iniciativa “Escudo de las Américas”, convirtiéndose en su décimo noveno miembro. La iniciativa surgió de una cumbre celebrada en marzo con el presidente estadounidense Donald Trump y países latinoamericanos que buscaban unir fuerzas en la lucha contra los cárteles de la droga. El entonces presidente de Colombia, Gustavo Petro, no fue invitado a esa reunión.
“A través del recién asumido presidente, como le gusta decir a nuestro presidente, el presidente El Tigre, Colombia ya ha solicitado que el Departamento de Guerra se una a Colombia en su lucha contra el narcoterrorismo, autorizando operaciones militares conjuntas para destruir a los terroristas y a las redes terroristas”, dijo Hegseth. El gobierno de De la Espriella, quien juró el cargo la semana pasada y es conocido como “El Tigre”, no comentó de inmediato sobre el anuncio en Panamá, aunque el líder conservador había dicho previamente que su administración se uniría a la iniciativa estadounidense.
La integración de Colombia en la Americas Counter-Cartel Coalition
En el marco de la cumbre regional celebrada en Panamá, el ministro de Defensa colombiano, Jorge Eduardo Mora, oficializó la adhesión de su país a la coalición continental impulsada por Washington. El ministro, quien participó junto a Hegseth ante los medios, firmó los documentos que convierten a la nación sudamericana en el décimo noveno miembro de la Americas Counter-Cartel Coalition, un bloque creado este año por la administración Trump para frenar el tráfico de drogas en el hemisferio.
Gustavo Petro, un izquierdista, fue muy crítico con la campaña militar. Trump acusó a Petro de fabricar cocaína, el Departamento de Estado revocó su visa estadounidense y el Departamento del Tesoro impuso sanciones financieras. El gobierno de EE. UU. ha designado a varios grupos colombianos, incluidos el Clan del Golfo y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), como organizaciones terroristas.
“Las organizaciones terroristas designadas, con gobiernos aliados, serán objetivos legítimos del gobierno de los Estados Unidos”, dijo Hegseth. Cuando se le preguntó si había discutido con su homólogo colombiano los ataques conjuntos contra grupos armados como el ELN y los remanentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), respondió: “Sí”. El ministro de Defensa de Colombia, Jorge Eduardo Mora, es un general mayor retirado.
Esta postura representa un giro absoluto respecto a la política exterior del anterior mandatario colombiano, el izquierdista Gustavo Petro. Durante la gestión precedente, la relación bilateral atravesó tensiones profundas marcadas por críticas abiertas a los operativos estadounidenses, la revocatoria de visados estatales y sanciones financieras del Departamento del Tesoro contra el Ejecutivo de Bogotá.
Operativos en disputa y el debate sobre la legalidad internacional
El acercamiento de Bogotá a Washington se produce en un momento en que las fuerzas estadounidenses han volado decenas de embarcaciones y matado a más de 200 personas que la administración acusa de traficar drogas en la región. La campaña no ha afectado el volumen, la calidad, la accesibilidad ni el precio de la cocaína que ingresa a los Estados Unidos. Más de 200 personas han muerto desde el inicio de los ataques militares estadounidenses contra presuntos botes de drogas en septiembre pasado, mientras que un asalto de comandos liderado por Estados Unidos en enero depuso a Nicolás Maduro, el presidente de Venezuela.

Los críticos dicen que los ataques estadounidenses equivalen a crímenes de guerra dignos de la Corte Penal Internacional (CPI), pero Hegseth criticó duramente a la organización y alentó a los aliados de la coalición que asistieron a la reunión en Panamá a retirarse de ella. Comparó a los traficantes de drogas con los terroristas de Al Qaeda o del Estado Islámico. Durante el encuentro en territorio panameño, el secretario Hegseth defendió la legalidad de los despliegues bélicos y exhortó a los países aliados a desvincularse de la Corte Penal Internacional, argumentando que tales esfuerzos “son enteramente legales bajo el derecho internacional humanitario”.
UU. en las Américas que los críticos asocian con décadas de intervención estadounidense, llamándola la “Doctrina Donroe”, un juego de palabras con el nombre de Trump. “Defenderemos nuestro hemisferio de las amenazas externas”, incluidos los narcotraficantes y la influencia maligna extranjera, dijo Hegseth.
Por su parte, el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, respaldó el bloque regional al calificar el narcotráfico como la amenaza principal contra la estabilidad de la región, restando importancia a los reparos sobre la autonomía local frente al liderazgo operativo de Estados Unidos.
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