Una alimentación desequilibrada podría ser la causa de 19.000 nuevos casos de cáncer al año. Gracias a cambios en el comportamiento y el estilo de vida, se podría prevenir más del 40% de los cánceres, lo que equivale a 142.000 casos anuales. Si bien algunos alimentos son beneficiosos dentro de una dieta equilibrada, otros deben evitarse en la medida de lo posible.
En primer lugar, el alcohol es particularmente perjudicial para la salud. Un informe del Centro Internacional de Investigación sobre el Cáncer (CIIC) estimó que en Francia, de los 346.000 nuevos casos de cáncer en 2015, 28.000 fueron atribuibles al consumo de alcohol, lo que representa el 8% de los nuevos casos.
Según la información disponible en el sitio web de la Red NACRe, existe evidencia convincente o probable que vincula el consumo de alcohol con la aparición de ciertos tipos de cáncer. La evidencia convincente incluye: boca, faringe, laringe, esófago, mama después de la menopausia, hígado y colon-recto. También existe evidencia probable con respecto a la aparición de cáncer de mama antes de la menopausia y de estómago.
Limitar el consumo de alcohol
Desde 1988, el CIIC ha clasificado las bebidas alcohólicas como cancerígenas para los humanos. Décadas después, en 2015, una evaluación realizada por el Instituto Nacional del Cáncer (INC) concluyó que existía “una evidencia convincente o probable de un mayor riesgo de cáncer en varias localizaciones, asociado al consumo de bebidas alcohólicas”.
Más recientemente, en 2018, un informe del Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer (FMIC) y el Instituto Americano para la Investigación del Cáncer (IAIC) también estableció “un nivel de evidencia convincente o probable para el aumento del riesgo de cáncer en varias localizaciones, asociado al consumo de bebidas alcohólicas”.
Para limitar el impacto del alcohol, se recomienda no superar un consumo de diez copas por semana, no más de dos copas estándar por día de consumo y tener días sin alcohol a la semana.
Carne roja y embutidos, señalados como culpables
En la dieta, también es importante tener cuidado con ciertos alimentos. La Dra. Mathilde Touvier, directora del equipo de investigación en epidemiología nutricional (Cress-Eren) en el Inserm, recuerda que la carne roja ha sido clasificada en el nivel 2A por el Centro Nacional de Investigación sobre el Cáncer, lo que significa que es un posible cancerígeno, mientras que los embutidos se consideran cancerígenos comprobados.
“Para prevenir la aparición de cáncer colorrectal, se recomienda no superar el consumo de 150 gramos por semana de embutidos y de 500 gramos de carne roja. En el próximo PNNS [Programa Nacional de Nutrición y Salud, NDLR], nos gustaría ir aún más allá con este límite de consumo, no solo por razones de salud evidentes, sino también por aspectos ambientales”, explica la Dra. Touvier. Obviamente, estos son límites que no deben excederse, pero si el consumo es menor, aún mejor.
Si el consumo de carne roja debe ser monitoreado, lo mismo ocurre con los productos y bebidas azucaradas. “Los productos azucarados deben limitarse para prevenir la aparición del cáncer. La relación entre el azúcar y el cáncer no está directamente probada. Sin embargo, los productos azucarados, especialmente las bebidas, aumentan el riesgo de obesidad, que es un factor de riesgo para la aparición de una docena de tipos diferentes de cáncer”, precisa la Dra. Touvier.
El Nutri-Score, un aliado
Además de estos alimentos, el PNNS recomienda consultar el Nutri-Score que figura en el empaque de muchos alimentos. El Nutri-Score proporciona información de un vistazo sobre la calidad nutricional de los alimentos. La idea no es evitar a toda costa los alimentos clasificados como D o E, sino simplemente limitar su frecuencia y cantidad.
“Varios estudios nacionales y europeos han demostrado que comer alimentos mejor clasificados en el Nutri-Score se asoció con una disminución del riesgo de desarrollar cáncer y mortalidad por cáncer, entre otras enfermedades. En cuanto a los productos ultraprocesados, acabamos de publicar en *The Lancet* una serie de artículos con metaanálisis que informan sobre los efectos perjudiciales de los alimentos ultraprocesados en la salud”, explica la Dra. Touvier. En cuanto a la relación con la aparición del cáncer, el nivel de evidencia aún debe confirmarse. Sin embargo, tenemos evidencia importante del impacto perjudicial de los productos ultraprocesados en la mortalidad, las enfermedades cardiovasculares, la obesidad y la aparición de la diabetes tipo 2”.
Actualmente, no existe ningún estudio que permita concluir con certeza una relación entre el consumo de alimentos ultraprocesados y la aparición de cáncer, pero la investigación en este campo continúa. Esta relación, por ejemplo, se ha observado en la cohorte NutriNetSanté, que examina en detalle los patrones de consumo de alimentos de más de 180.000 franceses desde 2009.
Modos de cocción a tener en cuenta
Si es necesario tener cuidado con ciertos alimentos, también es importante tener precaución con los métodos de cocción, incluido el asado a la parrilla. La cocción de ciertos alimentos a altas temperaturas produce la formación de compuestos químicos, algunos de los cuales, como los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), incluido el benzo(a)pireno (B(a)P), tienen propiedades cancerígenas comprobadas. “La parte ennegrecida, especialmente en la carne, puede ser perjudicial para la salud. A la parrilla, se recomienda utilizar rejillas verticales para que las grasas no caigan directamente sobre las brasas”, recomienda la Dra. Touvier.
También se recomienda ajustar la altura de cocción cocinando los alimentos con el calor de las brasas y no en contacto directo con las llamas. Otra medida: esperar a que los encendedores se quemen por completo antes de colocar la carne a la parrilla.
Otro punto de atención: el acrilamida. Esta sustancia se forma durante la cocción a alta temperatura de ciertos alimentos ricos en asparagina (un aminoácido) y almidón, como las patatas. “El café, en particular el café negro, es el segundo contribuyente a la exposición al acrilamida en los adultos, mientras que las galletas dulces son el principal contribuyente en los niños”, advierte la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria (Anses). Esta molécula es reconocida como cancerígena comprobada para los animales y posible para los humanos por el CIIC.
¿Qué recipientes elegir?
La Dra. Touvier también advierte contra el uso diario de ciertos accesorios y utensilios fabricados con materiales que contienen sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS). “Estamos iniciando un vasto programa de investigación sobre los envases y otros materiales de contacto con alimentos. Por ejemplo, las comidas preparadas recalentadas directamente en sus recipientes de plástico pueden tener efectos nocivos para la salud. Para varios contaminantes, sospechamos mecanismos de alteración endocrina o efectos cancerígenos”, explica.
En espera de los resultados de futuros estudios, se recomienda colocar recipientes de vidrio o cerámica en el microondas en lugar de plástico o envases que no están destinados a ser calentados.
