Un nuevo análisis de sangre podría revolucionar el diagnóstico del Alzheimer, según expertos del Sahlgrenska Universitetssjukhuset y la Universidad de Gotemburgo, en Suecia. El test, que mide los niveles de pTau217, una variante de una proteína que aumenta en presencia de la enfermedad de Alzheimer, ha demostrado una precisión comparable a la de las pruebas de líquido cefalorraquídeo.
“Es muy preciso, casi al mismo nivel que las pruebas del líquido cefalorraquídeo. Preveo que este se convertirá en un análisis de rutina en las evaluaciones cognitivas para determinar mejor si la causa podría ser la enfermedad de Alzheimer”, afirma el profesor Henrik Zetterberg, de neuroquímica en la Universidad de Gotemburgo y médico en el Sahlgrenska Universitetssjukhuset.
El hospital Sahlgrenska introdujo este análisis de sangre en la atención médica el pasado verano. Anteriormente, el diagnóstico de cambios asociados al Alzheimer requería, junto con una evaluación de la memoria, una punción lumbar para analizar el líquido cefalorraquídeo. Investigadores de las instituciones mencionadas han liderado el desarrollo de este nuevo método que permite medir los niveles de pTau217 con una simple muestra de sangre.
“En cinco años, hemos pasado de la investigación a la práctica clínica. Empezamos con cero análisis y ahora realizamos casi cien por semana”, explica Joel Simrén, médico residente en Química Clínica en el Sahlgrenska Universitetssjukhuset.
En primavera, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) aprobó un fármaco para la enfermedad de Alzheimer, el primero que ralentiza la progresión de la enfermedad. Actualmente, su aprobación en Suecia está en manos del NT-rådet, el consejo de expertos en nuevas terapias.
“Aunque no es una cura, definitivamente ralentiza la progresión de la enfermedad. Los primeros estudios muestran que prolonga la fase de síntomas leves en aproximadamente seis meses. Pero ahora, tras un seguimiento más prolongado de los pacientes, parece que la ralentización podría ser aún más pronunciada. En este momento, la atención médica debe estar preparada para la evolución que se está produciendo y ser capaz de realizar más diagnósticos, y más tempranos”, señala Joel Simrén.
La presencia de pTau217 en la sangre aumenta varios años antes de que el paciente experimente los primeros síntomas, lo que sugiere que la prueba será aún más valiosa en el futuro.
“La esperanza es que la prueba se utilice en el futuro de forma mucho más temprana y generalizada. Pero esto, por supuesto, requiere que exista una forma de prevenir el desarrollo de la enfermedad. El punto clave es poder administrar un medicamento que afecte a las placas amiloides u otros cambios cerebrales antes de que dañen la función de las células cerebrales. Actualmente se está investigando mucho en esta área”, concluye Henrik Zetterberg.
