Israel ha reconocido un «impacto directo» de un misil iraní en un sitio nuclear, según informes de medios de comunicación. Este incidente se produce en el marco de una escalada de tensiones entre ambos países, con Irán lanzando ataques contra posiciones militares israelíes en Haifa y Tel Aviv, así como contra bases estadounidenses en Oriente Medio.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha declarado que Irán ya no es capaz de enriquecer uranio ni de producir misiles balísticos como resultado de los enfrentamientos. Netanyahu describió la situación como una victoria para Israel, que considera que se ha convertido en una «potencia regional, y algunos dirían, mundial», mientras que Irán ha sufrido una «derrota aplastante». Según sus declaraciones, los arsenales de misiles y drones de Irán se están agotando rápidamente y serán destruidos.
Los ataques iraníes incluyeron un bombardeo contra Jerusalén, donde se escucharon explosiones y activaron sirenas de alerta. El jefe de la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, ya había advertido que los ataques de Estados Unidos e Israel habían afectado significativamente al programa nuclear iraní.
Netanyahu enfatizó que la campaña militar contra Irán continuará hasta que sea necesario, aunque anticipó que podría concluir «antes de lo que la gente espera». El primer ministro también describió la noche del ataque como «muy dura» en la campaña por el futuro de Israel.
Los precios del petróleo han alcanzado nuevos máximos, lo que ha intensificado las preocupaciones sobre una posible escasez y la necesidad de racionamiento a nivel mundial.
