Muchas personas intentan perder peso a través del ejercicio, especialmente en épocas como después de las resoluciones de Año Nuevo. Si bien es cierto que la actividad física regular beneficia al cuerpo, a veces la báscula no refleja el esfuerzo realizado.
Perder peso mediante el ejercicio y el entrenamiento puede ser más complicado de lo que a menudo se cree. El efecto del deporte en la quema de grasa suele ser sobreestimado, sobre todo en personas con poca actividad física previa. Para perder peso, es necesario quemar más calorías de las que se consumen. Se estima que para perder medio kilogramo de grasa corporal por semana, se requiere un déficit calórico diario de entre 500 y 600 calorías. Lograr este déficit únicamente a través del ejercicio puede ser difícil.
Incluso una masa muscular muy desarrollada aumenta el metabolismo basal solo marginalmente. El tan citado «efecto post-ejercicio» o «afterburn effect» existe, pero su impacto también es relativamente pequeño.
