TOKIO (Kyodo) – Las acciones de Tokio cayeron este miércoles por la mañana, impulsadas por la venta de títulos relacionados con las exportaciones debido a la apreciación del yen frente al dólar estadounidense, alcanzando los 152 yenes por dólar. Esta caída se produce en un contexto de incertidumbre sobre una posible intervención de las autoridades japonesas y estadounidenses para comprar yenes.
El índice Nikkei de 225 valores descendió 303,57 puntos, o un 0,57 por ciento, hasta situarse en 53.029,97. El índice Topix, más amplio, bajó 34,37 puntos, o un 0,96 por ciento, cerrando en 3.529,22.
El dólar se recuperó ligeramente en Tokio, cotizando brevemente alrededor de los 153 yenes después de haber caído hasta los 152,10 yenes durante la noche, su nivel más bajo desde finales de octubre.
Al mediodía, el dólar se negociaba entre 152,82 y 152,84 yenes, en comparación con los 152,14-24 yenes en Nueva York y los 154,71-73 yenes en Tokio a las 5 p.m. del martes.
El euro se cotizaba a 1,1996-1,1999 dólares y a 183,32-183,38 yenes, frente a los 1,2032-1,2042 dólares y 183,34-183,44 yenes en Nueva York, y los 1,1863-1,1865 dólares y 183,54-183,58 yenes en Tokio a última hora del martes.
La tendencia a la depreciación del dólar se mantuvo tras las declaraciones de la ministra de Finanzas japonesa, Satsuki Katayama, quien, tras una reunión de los ministros de Finanzas del Grupo de los Siete (G7), afirmó que Japón cooperaría estrechamente con Estados Unidos y tomaría las medidas apropiadas si fuera necesario.
La cautela persiste sobre una posible intervención en el mercado de divisas, “ya que indicó que actuarían incluso después de que el dólar hubiera caído tanto”, señaló Masafumi Yamamoto, estratega jefe de divisas de Mizuho Securities Co.
Las acciones se mantuvieron en territorio negativo desde el inicio de la sesión, con las empresas exportadoras bajo presión debido al temor de que un yen más fuerte pueda afectar negativamente a sus ganancias, según indicaron los corredores.
El mercado bursátil redujo sus pérdidas a medida que se compraron acciones de fabricantes de cables y algunas empresas tecnológicas de gran peso, tras conocerse que Meta firmó un acuerdo de 6.000 millones de dólares con Corning para la adquisición de cable de fibra óptica para sus centros de datos.
