El bono a 30 años del Tesoro de Estados Unidos cerró agosto en su peor nivel desde 2006, con rendimientos que alcanzaron el 5,34% a mediados de mes. La presión responde al endeudamiento récord, las emisiones para la infraestructura de inteligencia artificial y la persistente inflación.
El mercado de deuda a largo plazo en Estados Unidos atraviesa su etapa más compleja en dos décadas. Con un déficit fiscal desbordado y una avalancha de nuevas emisiones corporativas destinadas a financiar el auge tecnológico, el rendimiento del bono a 30 años se ha mantenido por encima del 5% durante 55 sesiones desde enero, según datos de Bloomberg citados por Moneycontrol. Esta marca supera cualquier registro anual comparable desde 2006.
Las subastas del Tesoro y el impacto en los costos de endeudamiento
La tensión en la curva soberana se intensificó tras una serie de subastas gubernamentales que arrojaron los costos de financiación más altos en una generación.
El ritmo de las ventas refleja la necesidad de cubrir crecientes necesidades de gasto federal.
La competencia del sector tecnológico y la presión de la inteligencia artificial
A las dificultades derivadas de la política fiscal se suma un factor externo que altera la dinámica habitual de los mercados de capitales: la carrera por el desarrollo de la inteligencia artificial. Gigantes tecnológicos como Alphabet, Amazon, Microsoft, Nvidia y SpaceX han acudido de forma masiva a los mercados para captar fondos destinados a infraestructura, compitiendo directamente con la ingente oferta de deuda pública emitida por Washington.

Priya Misra, gestora de carteras en JPMorgan Asset Management, señaló que es posible que nos estemos acercando al punto máximo de los rendimientos a largo plazo, aunque existe incertidumbre debido a todas las corrientes encontradas que entran en juego.
Expertos del sector financiero advierten que los esfuerzos oficiales por contener las tasas mediante recompra de deuda resultan insuficientes frente al volumen de emisión corporativa. Según declaraciones recogidas por Moneycontrol, los analistas consideran que las recompras del Tesoro equivalen a una gota en el océano en comparación con el impacto de la inversión tecnológica.
El dilema de la Reserva Federal frente a la inflación y el crecimiento
Mientras tanto, los inversores vigilan los próximos movimientos de la Reserva Federal. Aunque algunos datos macroeconómicos recientes —como una contracción en la creación de empleo en julio y una caída en las ventas minoristas— han moderado las expectativas de subidas inmediatas de tipos de interés, la inflación subyacente sigue situada por encima del objetivo anual del 2%, con el índice de precios al consumidor registrando un incremento interanual del 3,4%, según detalla Yahoo Finance.

Analistas de Bank of America señalan que la demanda privada es ahora el principal motor para absorber la emisión continua de bonos, en un escenario donde el mercado global de renta fija experimenta tensiones similares en plazas como Canadá y Europa.
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