El mundo de Brunello Cucinelli se caracteriza por una fascinante combinación de humildad y opulencia. En una reciente velada, directores ejecutivos del sector tecnológico, ataviados con esmóquines, compartieron espacio con monjes franciscanos, reflejando el impacto de la filosofía de “capitalismo humanista” del diseñador, que lo ha convertido en una figura admirada tanto en Silicon Valley como en la Iglesia. Se dice que en sus fiestas es común escuchar conversaciones sobre inteligencia artificial, incluso con el Papa.
La noche comenzó con una copa de Krug en un auditorio completamente nuevo, de dimensiones comparables a las de un hangar de aviones, adornado con estatuas de mármol clásicas. Entre los asistentes se encontraban la primera ministra italiana, Georgia Meloni, la embajadora estadounidense, así como las estrellas de cine Jessica Chastain, Jonathan Bailey y Chris Pine, todos ellos luciendo elegantes chaquetas de terciopelo.
La sorpresa de la noche llegó cuando las luces del teatro se atenuaron y Giuseppe Tornatore presentó la historia de Cucinelli a través de recreaciones dramáticas y románticas de momentos clave de su vida. Oprah y otras personalidades famosas ofrecieron comentarios, pero para los espectadores menos familiarizados, podría haber parecido más una película que un documental sobre la trayectoria de un hijo de granjero que se convirtió en un ícono de la moda masculina y un defensor de prácticas empresariales éticas y centradas en el ser humano, llegando incluso a tener una participación en el G20.
En sus palabras iniciales, Tornatore describió The Gracious Visionary como una “película experimental” que fusiona documental, ficción y publicidad de una manera innovadora. El director admitió en una conferencia de prensa al día siguiente que había dudado en aceptar el proyecto inicialmente, confesando que desconocía la historia de Cucinelli. Fue la promesa del diseñador de un cronograma flexible y un presupuesto aparentemente ilimitado lo que lo convenció. (La película tardó finalmente tres años en completarse).
