La demanda de hipotecas disminuyó casi un 11% (10,9%) en marzo de 2026, debido a un fuerte aumento en las tasas de interés de los préstamos a 30 años, que superaron el 6,3%. Este incremento en las tasas, impulsado por el aumento de los rendimientos del Tesoro y los temores a la inflación derivados de las tensiones geopolíticas, provocó una reducción en el número de solicitudes, especialmente en lo que respecta a la refinanciación.
La refinanciación de hipotecas experimentó un descenso significativo, con una caída del 19% en las solicitudes, como consecuencia directa del alza en las tasas de interés.
El aumento de los conflictos en Medio Oriente contribuyó a elevar los precios del petróleo y a intensificar los temores inflacionarios. Esto, a su vez, incrementó los rendimientos del Tesoro, lo que se tradujo en un aumento directo de las tasas hipotecarias.
