Caminar, una de las acciones más naturales del ser humano, está recuperando su importancia en la salud pública ante el creciente sedentarismo y el aumento de las enfermedades crónicas.
Lejos de ser un ejercicio menor, la evidencia científica reciente confirma que caminar regularmente tiene un impacto significativo y duradero en la reducción del riesgo de muerte por diversas causas.
Un amplio estudio de cohorte, basado en datos del “Nurses’ Health Study” y del “Health Professionals Follow-Up Study” –investigaciones internacionales– y que siguió a más de 2.4 millones de personas, evaluó la relación entre diferentes actividades físicas y la mortalidad. Entre todas ellas, la caminata se destacó como una de las prácticas más consistentemente asociadas a una menor probabilidad de fallecimiento.
RESULTADOS
Los resultados revelaron reducciones significativas en la mortalidad por diversas causas: un 21% menos por enfermedades cardiovasculares, un 10% menos por cáncer, un 27% menos por enfermedades respiratorias –siendo esta una de las asociaciones más fuertes– y un 16% menos por otras causas. Estos beneficios se mantuvieron incluso tras considerar múltiples factores, lo que refuerza la validez de los hallazgos.
La accesibilidad es una de las principales ventajas de caminar. Es la actividad física más común, no requiere equipamiento especial ni instalaciones costosas, y sus beneficios se observan incluso con una intensidad moderada y practicada de forma constante.
Cómo mejora la salud
Desde una perspectiva fisiológica, caminar tiene un impacto positivo en múltiples sistemas del organismo.
A nivel cardiovascular, mejora la circulación sanguínea, ayuda a controlar la presión arterial y favorece un perfil lipídico saludable.
Caminar provoca un 21% menos de mortalidad por enfermedades cardiovasculares
En el sistema respiratorio, aumenta la capacidad pulmonar y la eficiencia en el intercambio de oxígeno. También tiene efectos metabólicos, mejorando la sensibilidad a la insulina y ayudando a regular los niveles de glucosa en sangre, lo cual es clave en la prevención de la diabetes tipo 2.
Los beneficios de caminar van más allá del cuerpo físico. Estimula la liberación de endorfinas, reduce el estrés y la ansiedad, y contribuye a una mejor salud mental. Realizar caminatas al aire libre, especialmente en entornos naturales, potencia la sensación de bienestar, mejora el estado de ánimo y favorece la claridad mental.
Además, caminar tiene un impacto positivo en el envejecimiento saludable. Fortalece músculos y huesos, mejora el equilibrio y reduce el riesgo de caídas, lo que la convierte en una actividad ideal para personas mayores o con limitaciones físicas, permitiéndoles mantener su movilidad e independencia por más tiempo.
La evidencia sugiere que tanto la cantidad de caminata como la constancia y la variedad de movimiento son importantes. Los estudios indican que la práctica regular de diferentes tipos de actividad física se asocia con una menor mortalidad, independientemente del nivel total de ejercicio. En este contexto, caminar puede ser una base sólida para incorporar otras actividades físicas.
REDUCCIÓN DE MORTALIDAD
Investigaciones publicadas en revistas científicas internacionales sugieren que caminar regularmente, especialmente a paso ligero, puede aumentar la esperanza de vida hasta en una década en comparación con las personas sedentarias.
Quienes caminan regularmente a paso ligero, pueden aumentar su esperanza de vida
Esta reducción del riesgo se relaciona con la disminución de enfermedades crónicas, que continúan siendo las principales causas de muerte a nivel mundial.
Incorporar la caminata a la rutina diaria no requiere grandes cambios. Aprovechar los trayectos cortos, realizar pausas activas durante el trabajo, establecer horarios fijos o caminar en compañía son estrategias sencillas que facilitan la adherencia. En un contexto de falta de tiempo y sedentarismo creciente, sumar pasos diarios puede ser una de las decisiones más efectivas para cuidar la salud a largo plazo.
En definitiva, caminar no es solo un movimiento: es una inversión diaria en calidad de vida, autonomía y longevidad.
