¿Recuerdan la emoción de esperar el siguiente número del Capitán Trueno? Para muchos, las tardes de invierno o las mañanas de verano se llenaban de aventuras gracias a las historias creadas por Víctor Mora y plasmadas en esos cuadernos de páginas apaisadas. Era una costumbre compartir esos “cuentos”, intercambiándolos con amigos para que la lectura fuera accesible a todos.
Las aventuras del Capitán Trueno, ambientadas en un mundo medieval, nos presentaban a un héroe íntegro, siempre luchando contra la injusticia y la tiranía. Su espada y escudo eran sus símbolos, y con ellos, la victoria nunca fallaba, sin importar los peligros. A su lado, siempre estaba Goliath, un gigante de fuerza descomunal y un corazón sabio, armado con su várgano, listo para defender a su jefe.
Pero no todo era heroísmo. Crispín, un joven huérfano, representaba la complejidad de la vida. Protegido por el Capitán Trueno desde la muerte de su padre, soñaba con convertirse en un héroe, y a menudo ayudaba a las damas aristocráticas, recibiendo a cambio un beso que lo dejaba extasiado.
Entre todos los personajes, destacaba Sigrid, la hermosa y blanca reina de Thule, una isla descubierta por el navegante marsellés Piteas en el siglo IV a.C., en la antigua colonia griega de Focea, ubicada en la costa de la actual Francia. Un mundo de fantasía y aventura que, sin duda, marcó a toda una generación.
