El conde Charles Spencer reveló en sus memorias que el entonces príncipe Carlos reaccionó con alegría tras la muerte de la princesa Diana en 1997. Las declaraciones desataron una fuerte respuesta de Buckingham y un debate sobre el impacto de la memoria en medio del tratamiento contra el cáncer que recibe el monarca.
Las memorias de Charles Spencer y la llamada telefónica tras el trágico accidente
Las tensiones en torno a la familia real británica volvieron a intensificarse tras la publicación de los primeros extractos del libro Swan Song: Diana, My Sister
, escrito por el hermano de la princesa Diana, Charles Spencer. En sus páginas, el autor detalla los momentos posteriores al accidente automovilístico ocurrido en París en agosto de 1997, un periodo marcado por el dolor y los desacuerdos sobre las exequias.
El conde relató que se encontraba en su residencia en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, cuando su hermana Jane le informó sobre el siniestro vial. Con el paso de las horas y confirmada la muerte de la princesa, las llamadas telefónicas se multiplicaron entre allegados conmocionados por la noticia. Sin embargo, la comunicación mantenida con el entonces príncipe Carlos destacó por un tono radicalmente distinto que dejó atónito al hermano de la fallecida.
Charles Spencer señaló que, a diferencia de sus otros interlocutores, quienes estaban atónitos y apenas podían articular sus condolencias y ofertas de ayuda, el rey Carlos sonó eufórico y alegre, recordando que en ese momento pensó que parecía el ganador de la lotería.
Según la publicación serializada, cuyo autor tiene 62 años, el actual monarca británico también le comunicó que había informado personalmente a los príncipes William y Harry sobre el fallecimiento de su madre durante la primera hora de la mañana en sus habitaciones del castillo de Balmoral, un detalle que el conde consideró desprovisto de la sensibilidad requerida ante semejante catástrofe. Adicionalmente, el libro señala que el entonces príncipe de Gales, ahora de 77 años, centró sus pensamientos iniciales en cómo las circunstancias podrían permitirle casarse con Camilla.
En su libro, publicado el martes según los reportes, el conde también relata que la difunta reina Isabel II reaccionó con irritación y de forma tetchy al enterarse del accidente, preguntando qué tramaba ella ahora.
Disputas sobre el funeral y la reacción institucional de Buckingham
Las discrepancias entre ambos hombres escalaron rápidamente al planificar las exequias que se celebrarían en la Abadía de Westminster. El hermano de la princesa se opuso firmemente a que los hijos, William de 15 años y Harry de 12, caminaran detrás del féretro durante la procesión fúnebre, una exigencia que provocó un fuerte enfrentamiento verbal con el entonces heredero al trono.
Durante esa discusión, de acuerdo con los escritos del conde, el entonces príncipe de Gales se puso furioso
(went ballistic) tras criticar el sentido del deber de la familia Spencer. Ante la dureza del intercambio, el conde optó por responder con firmeza y cortar la comunicación, según la información difundida por la cadena de noticias.

El rey Carlos III aseguró en las memorias de Charles Spencer que podían estar tranquilos, ya que la olvidarían muy pronto.
Ante la magnitud de las acusaciones vertidas en el volumen literario, el Palacio de Buckingham optó por romper su tradicional política de silencio frente a publicaciones editoriales sobre la realeza. A través de un portavoz oficial, la institución emitió una valoración sobre el impacto del luto prolongado en la psique humana.
El portavoz oficial del Palacio de Buckingham señaló que, aunque por principio no hacen comentarios sobre libros, Su Majestad es consciente de que el dolor por la pérdida de un hermano puede nublar la razón, afectar el juicio y teñir la memoria de maneras que otros no reconocen, incluso muchos años después de una pérdida así.
Críticas por la sincronización de las revelaciones y el debate financiero
La aparición de los extractos literarios generó un intenso debate en el Reino Unido, especialmente debido a las circunstancias de salud que atraviesa el soberano. Fuentes vinculadas a la corona expresaron su desconcierto y malestar por la decisión de exhumar conflictos ocurridos hace casi treinta años, coincidiendo con el periodo en que el rey, de setenta y siete años, se somete a tratamientos oncológicos y retoma su agenda pública.

Por otro lado, figuras del ámbito político y cultural cuestionaron la postura del conde Spencer al recordar declaraciones previas. En entrevistas concedidas en 1998, tituladas Diana: My Sister, The Princess según la prensa, el autor había asegurado de forma enfática que jamás obtendría beneficios económicos a raíz del fallecimiento de su hermana, afirmando que nunca obtendría beneficios de la muerte de Diana. Sin embargo, reportes de prensa especializada revelaron que el proyecto editorial le aseguró la obtención de sumas millonarias, a pesar de sus promesas pasadas desde su finca de 15,000 acres en Althorp, Northamptonshire.
Durante su defensa pública en la cadena de televisión británica BBC, entrevistado por Laura Kuenssberg, el autor reiteró su absoluta certeza sobre los diálogos mantenidos —señalando que solo ha tenido dos llamadas con Carlos en toda su vida y que estaba «hyper-alert»— y afirmó que compartió los detalles con familiares y allegados cercanos (close friends and family
) inmediatamente después de que sucedieron porque le pareció algo «monstrous». Mientras los defensores del monarca denuncian un intento de reabrir heridas del pasado, el entorno del conde insiste en que el objetivo principal es relatar la historia desde una perspectiva estrictamente fraternal.
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