En el caso de una hipoteca de 30 años, cuando llega el momento en que ha transcurrido la mitad de su plazo —es decir, cuando la hipoteca tiene 20 años—, la mayor parte de los intereses ya han sido pagados. Esto significa que, durante los siguientes 10 años restantes, la mayor parte de cada pago mensual se destina a amortizar el capital, en lugar de cubrir intereses.
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