La presión económica de Estados Unidos sobre Irán ha intensificado un bloqueo naval que busca limitar las exportaciones de petróleo del país, según se desprende de reportes recientes. Cinco buques tanque vacíos llegaron a puertos iraníes en el Golfo Pérsico en los últimos días y comenzaron a cargar millones de barriles de crudo, pese a las medidas restrictivas impuestas por Washington.
Al mismo tiempo, buques vinculados a Irán o sujetos a sanciones que intentaban transportar petróleo han comenzado a dar la vuelta antes de alcanzar sus destinos, como ocurrió con cinco tanqueiros que se dirigían a Malasia y decidieron retornar para evitar interceptación por la Marina de EE.UU.
Pese a la presión, Irán continúa vendiendo crudo utilizando sus reservas flotantes de almacenamiento, una estrategia que le permite mantener flujos de exportación mientras evita riesgos asociados al transporte directo desde sus terminales costeros.
Los operadores han recurrido a diversas tácticas para sortear las restricciones, incluyendo el uso de buques no identificados, cambios de bandera y transferencias de carga en alta mar, prácticas que forman parte de lo que se conoce como la «flota oscura» iraní.
Estas maniobras han permitido que el crudo iraní siga llegando a mercados internacionales, aunque con mayores costos y complejidades logísticas, en un contexto de tensiones crecientes en el estrecho de Ormuz y vigilancia naval reforzada por parte de fuerzas estadounidenses.
