Conflicto en Líbano: Israel mantiene ataques a pesar del alto el fuego mientras Hizbulá reivindica nuevos golpes
El conflicto entre Israel y el grupo militante Hizbulá en el sur de Líbano cumple su día 59 este lunes, en medio de un alto el fuego que no ha logrado frenar los enfrentamientos. A pesar de los esfuerzos diplomáticos, las hostilidades persisten, con ambos bandos intercambiando ataques y acusaciones.
Según reportes de agencias internacionales, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) continuaron sus operaciones en territorio libanés durante el fin de semana, a pesar de la tregua vigente desde el 17 de abril. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) documentó al menos 299 incidentes de fuego abierto por parte de las fuerzas israelíes en Líbano solo el domingo, lo que refleja la tensión persistente en la zona.
Hizbulá reivindica nuevos ataques con drones
El grupo chií Hizbulá, respaldado por Irán, difundió este lunes imágenes de un ataque con drones contra posiciones israelíes en la frontera. En los videos, se observa cómo un vehículo militar israelí es alcanzado por un artefacto explosivo lanzado desde un dron, lo que habría dejado víctimas entre las filas del ejército. Las FDI no han confirmado oficialmente las bajas, pero fuentes locales en el norte de Israel reportaron daños materiales y heridos en la zona.

Hizbulá ha justificado estos ataques como una respuesta a las «agresiones israelíes» en Líbano y Siria, donde el grupo mantiene presencia militar. En un comunicado difundido a través de su canal oficial en Telegram, el líder de la organización, Naim Qassem, reiteró que «la resistencia no abandonará sus armas» mientras Israel mantenga su «política de ocupación y ataques». Qassem también criticó las negociaciones directas entre Líbano e Israel, mediadas por Estados Unidos, calificándolas de «inútiles» y exigiendo su suspensión.
Netanyahu defiende el acuerdo con Líbano
Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró este lunes que el acuerdo alcanzado con Líbano —que incluye la delimitación de fronteras marítimas y terrestres— «facilita la lucha contra las amenazas» en la región. En una rueda de prensa, Netanyahu afirmó que el pacto «no implica debilidad», sino una estrategia para «garantizar la seguridad de Israel». Sin embargo, sus palabras contrastan con la realidad sobre el terreno, donde los bombardeos y escaramuzas continúan.
El acuerdo, firmado en abril tras meses de negociaciones indirectas con mediación estadounidense, fue presentado como un paso hacia la estabilidad. No obstante, Hizbulá —que no forma parte del gobierno libanés pero ejerce un fuerte control en el sur del país— ha rechazado cualquier compromiso que no incluya el fin de lo que considera «la ocupación israelí» en zonas disputadas, como las Granjas de Shebaa.
Comunidades fronterizas, atrapadas en el fuego cruzado
La escalada de violencia ha obligado a miles de civiles a abandonar sus hogares en ambos lados de la frontera. En el norte de Israel, más de 60.000 personas han sido evacuadas desde octubre de 2024, cuando el conflicto se intensificó como consecuencia de la guerra entre Israel y Hamás en Gaza. En Líbano, la situación es aún más crítica: según la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), más de 90.000 libaneses han sido desplazados, muchos de ellos viviendo en condiciones precarias en escuelas y refugios temporales.

Organizaciones humanitarias han alertado sobre el deterioro de la situación en el sur de Líbano, donde los servicios básicos —como agua potable y electricidad— escasean. La Cruz Roja Internacional ha denunciado dificultades para acceder a las zonas más afectadas debido a los combates, lo que dificulta la entrega de ayuda médica y alimentos.
¿Hacia una nueva escalada?
Analistas coinciden en que la persistencia de los ataques, a pesar del alto el fuego, refleja la desconfianza mutua entre las partes. Mientras Israel acusa a Hizbulá de utilizar el territorio libanés como plataforma para lanzar cohetes, el grupo chií insiste en que sus acciones son una «respuesta legítima» a las incursiones israelíes.
El secretario general de Hizbulá, Naim Qassem, advirtió que «la resistencia no se detendrá» hasta que Israel cese sus «provocaciones». Por su parte, las FDI han declarado que mantendrán su postura de «defensa activa», lo que sugiere que los enfrentamientos podrían prolongarse en los próximos días.
La comunidad internacional ha instado a ambas partes a respetar el alto el fuego y retomar las negociaciones. Sin embargo, con las posiciones tan alejadas y la influencia de actores regionales como Irán y Estados Unidos, el camino hacia una solución pacífica parece aún lejano.
