La terapia cetogénica: una alternativa para el control de la epilepsia refractaria
La epilepsia farmacorresistente, también conocida como refractaria, representa un desafío complejo para el tratamiento médico y la calidad de vida de los pacientes. En estos casos, cuando los medicamentos convencionales no logran controlar las crisis, la terapia cetogénica surge como una opción fundamental para el manejo de la condición.
El caso de Renata ilustra este camino. A los cinco meses de edad, sus padres, María Fernanda López y José Díaz, comenzaron a notar signos de alerta: la bebé se mostraba desconectada, presentaba movimientos de rigidez y no alcanzaba los hitos del desarrollo esperados para su edad. Tras diversos estudios y la prueba de medicamentos que no resultaron efectivos, a los once meses se confirmó el diagnóstico de epilepsia refractaria.
Ante la falta de respuesta a la medicación, la familia recibió la recomendación de acudir al equipo especializado en dieta cetogénica del Fleni. Este tratamiento, que se ha utilizado durante más de cien años, consiste en una alimentación especial diseñada para inducir la cetosis.
¿Cómo funciona la cetosis?
La dieta cetogénica se basa en un esquema nutricional con un contenido muy bajo de carbohidratos, sustentado principalmente en el consumo de proteínas y grasas. El objetivo es que el cuerpo deje de utilizar los azúcares como combustible principal y comience a trabajar con las grasas para generar energía.
En este estado metabólico, conocido como cetosis, el hígado transforma las grasas en cetonas. Este proceso puede tener un potente efecto antiepiléptico, permitiendo el control de las crisis en pacientes que no responden a otros tratamientos.
La relevancia de estos avances y de la historia de Renata se destaca en el marco del 24 de mayo, fecha en la que se conmemora el Día por los derechos de las personas con epilepsia, un momento para visibilizar la importancia de contar con diversas herramientas terapéuticas para quienes conviven con esta condición.
