Enclavada en el verde de las colinas de la región de Orvieto, en Umbría, y extendiéndose hasta los territorios de la Tuscia, las hileras de los viñedos de la familia Cotarella, con un ritmo casi hipnótico marcado por líneas perfectas de postes y vides, albergan una realidad dedicada a la escucha y a la ayuda a los jóvenes: Verdeluce, el centro de la Fundación Cotarella, dedicado a la rehabilitación de pacientes que han experimentado la difícil experiencia de los trastornos de la conducta alimentaria. A través de –entre otras cosas– talleres de cocina con chefs con estrellas Michelin y otros, que transforman la comida, fuente de ansiedad y obsesión, en un momento de convivencia y emoción.
Este camino virtuoso nace de la experiencia dolorosa de una vivencia familiar: «Riccardo, el hijo de mi hermana Dominga, hace algunos años enfermó y tuvo que someterse a largos períodos de tratamiento —cuenta Enrica—. Afortunadamente, ahora está bien, pero junto con Marta entendimos que podíamos hacer algo diferente, algo que ayudara a los jóvenes en momentos difíciles».
Familia Cotarella, del vino al compromiso social
Enrica, Dominga y Marta son la tercera generación de una familia que tiene el vino como eje central. Cuando el abuelo Domenico muere a una edad muy temprana en un accidente en el viñedo, sus hijos, Renzo y Riccardo, fundan en 1979 la empresa Falesco en Montefiascone, en el alto Lacio: su idea era recuperar las variedades de uva de la zona, extendiéndose cada vez más y llegando al sur de Orvieto. En 2016 les sucede la nueva generación, joven y dinámica, que impulsa la empresa, que ahora lleva el nombre de la familia Cotarella.
La vocación social surge desde el principio: en 2017 se lanzó la iniciativa Tellus Syrah con la Oncología Ginecológica del Gemelli, al año siguiente se creó la granja didáctica, por deseo de Riccardo, y en 2021 nació la Fundación Cotarella, que abarca los problemas del lazo lila, símbolo de los TCA (Trastornos de la Conducta Alimentaria). «Es fundamental saberlo, y queremos subrayarlo, que no somos una realidad médica que se ocupa de los tratamientos. Para eso están los profesionales sanitarios de la ASL 1 de Umbría, con los que colaboramos y con los que estamos conectados —continúa Enrica—. Nuestra estructura gestiona el post-ingreso y la reinserción social de los jóvenes que vienen aquí de forma gratuita».
La colaboración con los chefs con estrellas
La idea principal de la Fundación Cotarella es acercar de nuevo a la comida a los jóvenes que han sufrido trastornos de la conducta alimentaria a través de profesionales que aman su oficio. Los talleres de cocina han involucrado hasta ahora a varios restaurantes con estrellas en toda Italia, como Antica Pesa, Pipero e Il Pagliaccio en Roma, Contraste y Terrazza Calabritto en Milán, Gucci Osteria da Massimo Bottura en Florencia, Contatto en Arona, Dina en Gussago, Coro en Orvieto. Algunos, como los realizados con Cristiano Sabatini (también conocido como Bike_chef), se llevan a cabo en la cocina de Verdeluce, donde también hay un centro de escucha que ofrece apoyo psicológico y nutricional.
Los talleres
Entre los talleres activados también hay cursos de yoga, cromoterapia, web radio, educación deportiva, huerto y botánica. También hay presentaciones de libros, aperitivos lila y campañas de sensibilización en las escuelas. Un lugar especial lo ocupan los espacios dedicados a la narración gastronómica dirigidos por Paolo Vizzari, quien, tras haber vivido en primera persona los trastornos de la conducta alimentaria, decidió transformar su «enemigo» en una pasión, contando cómo la comida es una experiencia cultural y personal, cómo estar en la cocina es una de las formas más altas de amor y de cuidarse a uno mismo y a los demás.
