Aunque la COVID-19 ya no sea noticia frecuente, el virus SARS-CoV-2 sigue presente. Según los datos disponibles, miles de personas en Australia se infectan cada mes, y el virus continúa provocando hospitalizaciones, lamentablemente fallecimientos, y dejando a un número considerable de personas con secuelas a largo plazo.
A medida que el virus evoluciona, las vacunas de refuerzo se han actualizado para ofrecer una mejor protección contra las variantes circulantes actualmente. Los datos del Sistema Nacional de Vigilancia de Enfermedades Notificables (National Notifiable Disease Surveillance System) muestran las notificaciones de COVID en Australia durante los últimos 24 meses.
Si bien los datos de diciembre de 2025 aún son incompletos, en noviembre de 2025 se registraron casi 8,000 notificaciones a nivel nacional. Se observan dos picos claros: uno en verano (enero) y otro en invierno (junio). Aunque los niveles de 2025 son más bajos que los de 2024, el virus mantiene un patrón de olas estacionales, aunque más moderadas que en años anteriores.
Es importante tener en cuenta que estas cifras probablemente subestiman el número real de infecciones, ya que muchas personas ya no se realizan pruebas o no informan los resultados positivos.
