Ante la incertidumbre generada por la posibilidad de una operación militar decidida por Donald Trump, la población cubana atraviesa un periodo de tensión marcado por el escepticismo y el descontento. En este contexto, han surgido voces ciudadanas que expresan abiertamente su negativa a participar en una defensa armada del actual régimen.
La situación, que ha sido objeto de análisis y debate, pone de manifiesto una fractura en la disposición de algunos sectores de la sociedad ante un escenario de conflicto. Más allá de las implicaciones políticas, este estado de alerta constante impacta directamente en el bienestar emocional y la estabilidad cotidiana de los habitantes, quienes se cuestionan el futuro del país frente a una eventual intervención extranjera.
