Delta advierte: recortes adicionales en Schiphol podrían desencadenar sanciones de Trump contra Países Bajos
La aerolínea estadounidense Delta ha alertado sobre las posibles consecuencias comerciales y regulatorias que podrían derivarse de un mayor recorte en el número de operaciones en el aeropuerto de Ámsterdam-Schiphol. Según fuentes cercanas al sector, la administración de Donald Trump ha manifestado su preocupación por las medidas que el gobierno neerlandés planea implementar para reducir el ruido aéreo, las cuales podrían afectar directamente a las aerolíneas estadounidenses.
El gobierno neerlandés ha anunciado una reducción en el límite anual de movimientos de vuelo en Schiphol, pasando de 500.000 a 478.000 operaciones al año a partir de noviembre de 2026. Sin embargo, existe el riesgo de que esta medida se extienda o endurezca, lo que podría derivar en la pérdida de derechos de despegue y aterrizaje para las aerolíneas estadounidenses que operan en el hub europeo.
En un comunicado reciente, el secretario de Transporte de EE.UU., Sean Duffy, advirtió que cualquier intervención «injustificada» en los acuerdos de aviación entre la Unión Europea y Estados Unidos podría acarrear represalias por parte de Washington. Duffy citó como precedente la reciente restricción impuesta por México a las aerolíneas estadounidenses como respuesta a la saturación del aeropuerto de la Ciudad de México, una medida que, según Duffy, violó los términos del acuerdo bilateral y desencadenó sanciones por parte de la administración Trump.

Delta, una de las principales aerolíneas con operaciones en Schiphol, ha señalado internamente que cualquier ajuste adicional en la capacidad del aeropuerto podría tener un impacto significativo en sus rutas transatlánticas. «Estamos monitoreando de cerca la situación, ya que cualquier modificación en los derechos operativos podría afectar nuestra capacidad para mantener conexiones eficientes entre Europa y América», indicaron fuentes de la compañía.
El conflicto subraya las tensiones comerciales entre ambos bloques en materia de aviación, donde los acuerdos bilaterales suelen ser clave para garantizar la fluidez de las operaciones aéreas. Mientras Países Bajos justifica las reducciones en Schiphol por motivos ambientales y de calidad de vida para los residentes locales, la administración Trump ha mostrado una postura firme en defensa de los intereses de las aerolíneas estadounidenses, incluso amenazando con medidas de reciprocidad si se percibe una afectación a sus operadores.
El sector espera que las negociaciones entre ambas partes logren un equilibrio que permita mantener la conectividad aérea sin afectar los derechos adquiridos por las aerolíneas. Sin embargo, la advertencia de Delta refleja el temor a que la escalada en las restricciones pueda derivar en una respuesta más contundente desde Washington.
