La actividad física sigue siendo fundamental para la prevención cardiovascular, pero el momento del día en que nos movemos podría ser tan importante como el esfuerzo en sí. El vínculo entre el ejercicio matutino y la salud cardiometabólica está atrayendo cada vez más la atención de los especialistas, ya que nuestros ritmos biológicos influyen en la forma en que el cuerpo se beneficia del movimiento. Esta cuestión se está aclarando gracias a los dispositivos conectados, capaces de rastrear cada minuto de esfuerzo durante largos períodos.
Miles de pulseras conectadas analizadas durante un año
Para comprender mejor la relación entre la hora del ejercicio y la salud del corazón, un equipo de la Universidad de Massachusetts analizó los datos de más de 14.000 voluntarios del programa nacional All of Us. Cada participante llevaba una pulsera Fitbit que registraba su frecuencia cardíaca minuto a minuto. Los investigadores pudieron identificar cada episodio de esfuerzo prolongado, definido por al menos quince minutos consecutivos de frecuencia cardíaca elevada.
El seguimiento se extendió durante un año entero, lo que representa un volumen colosal de datos. Concretamente, el análisis movilizó miles de millones de minutos de mediciones obtenidas de los sensores. Este enfoque se diferencia de las encuestas clásicas, en las que los participantes declaran su nivel de actividad. Aquí, la medición es objetiva y continua, lo que reduce los sesgos de memoria.
Los voluntarios fueron clasificados según el horario en el que se ejercitaban con mayor frecuencia. Las variables de ajuste incluyeron la edad, el sexo, los ingresos, la duración del sueño, el consumo de alcohol y el tabaquismo. En otras palabras, la comparación no se limitó a mañana contra tarde, sino que tuvo en cuenta el estilo de vida general de cada individuo.
Menos diabetes, menos obesidad, menos enfermedades coronarias
Los resultados, presentados en el congreso anual del American College of Cardiology (ACC.26) en Nueva Orleans, son sorprendentes. Las personas que se ejercitaban regularmente por la mañana mostraron un riesgo un 31% menor de sufrir enfermedades coronarias en comparación con aquellas que se ejercitaban más tarde en el día. Además, el riesgo de diabetes tipo 2 disminuyó un 30%, el de obesidad un 35% y el de hipertensión arterial un 18%.
El horario más protector se situó entre las 7 y las 8 de la mañana. Sin embargo, ya se observó un beneficio para cualquier actividad realizada en la primera parte de la mañana. La hiperlipidemia, es decir, un exceso de grasas en la sangre, disminuyó un 21%. Estas asociaciones siguieron siendo significativas incluso después de ajustar el volumen total de actividad física diaria, según Medical Xpress.
En otras palabras, no es solo la cantidad de ejercicio lo que cuenta, sino también el momento en que se practica. Como subraya Prem Patel, de la Universidad de Massachusetts, citado por News-Medical, el desarrollo de los dispositivos conectados permite hoy en día estudiar estos matices a una escala sin precedentes.
Una señal fuerte, pero aún no una prueba de causa y efecto
A pesar de la magnitud de las cifras, los autores piden precaución. El estudio es observacional, lo que significa que muestra una relación estadística sin probar que el ejercicio matutino sea la causa de la reducción del riesgo. Existen varias hipótesis para explicar esta ventaja. De hecho, los ritmos circadianos influyen en la secreción de hormonas como el cortisol y la insulina, lo que podría amplificar los beneficios de un esfuerzo realizado temprano.
Además, las personas que hacen ejercicio por la mañana también podrían adoptar otros hábitos favorables, como un sueño más regular o una alimentación más equilibrada. La calidad del sueño, los perfiles hormonales individuales y las limitaciones profesionales son todos factores que pueden dificultar la interpretación.
Sin embargo, la señal sigue siendo sólida y coincide con observaciones previas sobre el papel del reloj biológico en el metabolismo. El siguiente paso consistirá en realizar ensayos controlados, en los que los voluntarios serán asignados a horarios específicos, para determinar si la relación es realmente causal. Mientras tanto, programar un trote antes del desayuno no cuesta nada y podría valer la pena.
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