El impacto del conflicto armado se extiende mucho más allá de las zonas de combate, afectando profundamente la estabilidad y el acceso a servicios básicos para la población civil. Aquellas personas que han sido desplazadas por los constantes ataques de tanques, drones y misiles se enfrentan ahora a la compleja realidad de regresar a sus hogares.
Este proceso de retorno implica travesías prolongadas, realizadas por diversos medios de transporte como automóviles o autobuses, en un contexto donde la atención sanitaria, incluyendo servicios esenciales como la odontología, se ve gravemente comprometida. La reconstrucción de la vida cotidiana tras el desplazamiento forzado supone no solo un reto logístico, sino también un desafío significativo para la salud y el bienestar de los afectados.
