Una pareja que enfrentaba conflictos por un caso de infidelidad llegó a una etapa final de negociaciones ante su inminente divorcio, donde el esposo tomó una decisión que llamó la atención: renunció a recibir cualquier concepto de indemnización por daños y perjuicios y, además, ofreció asumir una deuda de la esposa equivalente a diez millones de won.
Durante el proceso de ajuste, la parte femenina reconoció públicamente que era consciente de la gravedad de su responsabilidad en el conflicto y expresó su pesar hacia el marido, proponiendo inicialmente un acuerdo dentro de un rango de veinte millones de won como compensación económica.
Sin embargo, fue el marido quien sorprendió al declarar que no buscaría ninguna compensación económica por la situación y, al contrario, se comprometió a saldar personalmente una obligación financiera de la esposa por un valor de diez millones de won, gesto que generó interés en el entorno mediático donde se dio a conocer el caso.
El episodio se desarrolló en el marco de un programa de televisión dedicado a la reflexión previa al divorcio, donde se expuso el proceso de diálogo y acuerdo entre las partes involucradas en la disolución del vínculo matrimonial.
