El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el martes en Washington un acuerdo calificado como moralmente vinculante con los líderes de las principales empresas tecnológicas del país, centrado en la autorregulación de la inteligencia artificial. La medida incluye un cambio oficial en el nombre de la tecnología dentro de la administración.
El mandatario reunió a los máximos ejecutivos del sector tecnológico en la Sala Este de la Casa Blanca para un almuerzo de trabajo que buscaba coordinar posturas sobre el desarrollo de los sistemas avanzados de IA. El encuentro se produjo mientras crecen las presiones públicas tras diversos incidentes de seguridad reportados en las últimas semanas, incluidos intentos de agentes de IA por vulnerar bases de datos federales.
Lejos de ceder a las demandas de mayor supervisión estatal provenientes de legisladores y diversos sectores de investigación, Trump defendió un enfoque de mínima intervención para evitar rezagar a Estados Unidos frente a competidores globales como China. Estoy viendo una autorregulación tremenda, y ellos entienden que tienen que autorregularse
, afirmó el mandatario ante los medios de comunicación tras el cónclave.

Los compromisos del acuerdo de autorregulación y el documento de salvaguardas
El texto del compromiso conjunto, publicado por la presidencia en la plataforma Truth Social, detalla un esquema de cuatro niveles que las compañías firmantes se comprometen a implementar en sus procesos de desarrollo. El documento contempla la integración de controles internos de ciberseguridad durante las fases de entrenamiento, la conformación de equipos internos dedicados a supervisar esas medidas, la participación de auditores externos independientes y la creación de comités directivos encargados de recibir dichos reportes.
A pesar del despliegue de auditorías y revisiones, el documento carece de mecanismos legales de ejecución o sanciones gubernamentales, por lo que opera de forma voluntaria. Las empresas conservan la capacidad de designar a sus propios evaluadores y decidir la publicación de los resultados. Varios directivos expresaron posturas matizadas sobre el alcance del acuerdo. El director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, advirtió que la tecnología sigue planteando peligros reales y que los mecanismos específicos para abordar los riesgos todavía están bajo discusión.
Esto es un inicio y un acuerdo al que toda la industria pudo llegar. Fue una conversación histórica de algún modo.
Mark Zuckerberg, director ejecutivo de Meta
El documento también contempla que, en etapas posteriores, podría ser pertinente codificar estos pasos en leyes o regulaciones formales. Además de Zuckerberg y Amodei, el documento de compromiso cuenta con las firmas de Sundar Pichai de Google, Jensen Huang de Nvidia, Greg Brockman de OpenAI y Elon Musk de X.
El cambio oficial de denominación a Super Inteligencia y la designación del zar tecnológico
Como parte de las decisiones anunciadas durante la jornada, la administración federal implementó un cambio formal en la terminología oficial. Trump firmó una orden ejecutiva que instruye a todos los departamentos y agencias del poder ejecutivo a utilizar los términos Super Inteligencia y SI en toda comunicación pública, correspondencia oficial, documentos de política y registros no estatutarios, descartando por completo las denominaciones de inteligencia artificial o IA.
El Departamento de Estado ya había ordenado previamente a los diplomáticos de su Oficina de Organizaciones Internacionales adoptar la nueva nomenclatura.

En el plano organizativo, el presidente adelantó que anunciará en un plazo de tres o cuatro días la designación de un zar de la inteligencia artificial, una figura encargada de supervisar la coordinación de estas iniciativas dentro de la estructura gubernamental. La reunión en la Casa Blanca congregó a una amplia delegación de figuras empresariales, entre las que destacaron Jeff Bezos de Amazon, Alex Karp de Palantir, Satya Nadella de Microsoft y Lisa Su de Advanced Micro Devices, junto con integrantes del gabinete federal y el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson.
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