La administración del presidente Donald Trump ha exigido a Francia y Alemania que liberen 120 millones de barriles de reservas estratégicas de diésel o se enfrentarán a la prohibición de exportaciones desde Estados Unidos, en medio de precios récord que han elevado la presión sobre los consumidores globales.
Las exportaciones estadounidenses de destilados promediaron aproximadamente 1,4 millones de barriles diarios durante el primer semestre de 2026, un volumen sustancialmente superior al registrado en años anteriores. La presión sobre los aliados europeos llega en un momento de tensión en los mercados energéticos globales, donde el valor del diésel ha escalado drásticamente a raíz de las interrupciones en el suministro internacional. Las fuentes cercanas a las discusiones detallaron que la exigencia estadounidense busca forzar una descarga de inventarios de emergencia en los próximos seis meses para aliviar los precios antes de las elecciones de mitad de mandato en noviembre (según reportó Reuters).
Washington exige reservas a Alemania y Francia
Las conversaciones diplomáticas reflejan la frustración de Washington con Berlín y París, a quienes las autoridades estadounidenses acusan de no cumplir plenamente con los compromisos previos de liberar petróleo y reservas de productos petrolíferos. Ante este escenario, la administración estadounidense planteó el ultimátum para evitar la aplicación de un veto total a los envíos de combustible hacia el exterior. Con la tensión derivada de conflictos geopolíticos que han obstaculizado el comercio a través del Estrecho de Ormuz, las autoridades buscan contener la crisis.
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, señaló ante la prensa que el gobierno espera anuncios inminentes desde Europa sobre nuevos suministros de diésel para contrarrestar los recortes sufridos en las rutas comerciales. Wright indicó que el mercado ha padecido la pérdida de exportaciones procedentes del Medio Oriente y de China, lo que ha mantenido los inventarios sumamente ajustados, si bien refirió que las refinerías nacionales operan a niveles muy elevados para responder a la demanda.
Evalúan el veto a las exportaciones
Mientras la Casa Blanca evalúa los pasos a seguir, el propio presidente Donald Trump ha comenzado a modular su discurso sobre la prohibición absoluta de exportar diésel.
Los productores de petróleo y las asociaciones industriales han advertido reiteradamente que prohibir las ventas al exterior obligaría a las refinerías nacionales a recortar su producción general, lo que elevaría los costos para los consumidores en lugar de abaratarlos (informó Bloomberg). De acuerdo con estimaciones del sector, firmas como CITGO Petroleum Corporation —con una capacidad significativa de refinación en el área— alertaron que bloquear estas salidas comerciales interrumpiría el manejo de inventarios e impactaría los volúmenes de crudo procesado.

El G7 prepara medidas de emergencia
En respuesta a la crisis de precios, el presidente francés Emmanuel Macron tiene previsto convocar a una videoconferencia con los líderes de los países del G7 para abordar la disponibilidad global de productos refinados y coordinar la liberación de reservas en conjunto con la Agencia Internacional de Energía (indicó un funcionario del Palacio del Elíseo).
A nivel local, el impacto de los precios elevados ha obligado a los gobiernos estatales a actuar.
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