El impacto de la victoria del presidente Lula y su fuerza política de izquierda gana intensidad y no para de ensancharse, alcanzando una dimensión planetaria que afecta de manera particular a la región latinoamericana, según Página12.
El fracaso del plan estratégico en Brasil y la región
Para el gobierno de Estados Unidos y la ultraderecha de la potencia imperialista, el continente estaba destinado a subordinarse a su control absoluto en términos políticos, económicos y culturales, de acuerdo con Página12. Tras varios éxitos conservadores, el triunfo de su delfín en Brasil se presentaba como inevitable para cumplir el plan definitivo que encabezaban Marco Rubio y su grupo ultraderechista de La Florida como arietes.
El proyecto del mandatario estadounidense abarcaba avanzar sobre los países más determinantes de su espacio vital: Canadá, México y Brasil. Ninguno de esos gobiernos ni sus ciudadanos se allanaron a la estrategia hegemonista, detalla el medio.
La resistencia soberana frente a la doctrina Monroe
El sueño de revivir la desprestigiada doctrina Monroe choca contra las resistencias sociales y gubernamentales, donde la soberanía económica, política y la identidad nacional forman una sólida línea defensiva en los tejidos sociales, reporta Página12.
En el debate político local tras el terremoto lulista, algunos líderes apuntan que el PT conforma la mitad de la alianza y destacan que Alckmin proviene de la centroderecha, definiendo a Lula como el Perón de este siglo frente al anti-MAGA regional. A la vez, se resalta que desde 1980 el partido núcleo integra a grandes grupos sociales, movimientos campesinos como los Sin Tierra, feminismos y fuerzas progresistas cuyo aporte cultural y social se sintetiza en el emblema de Marielle Franco.
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