La enfermedad renal crónica (ERC) representa un desafío sanitario significativo en España, afectando a uno de cada siete adultos. Según los datos del estudio epidemiológico ENRICA, que analizó a una muestra representativa de 11.505 personas, la prevalencia de esta patología en la población adulta española se sitúa en el 15,1%. A pesar de su alta incidencia, gran parte de los afectados desconoce que padece esta alteración funcional de los riñones.
Factores de riesgo y grupos más afectados
El estudio identifica que la ERC no afecta a toda la población por igual. Existe una mayor prevalencia en varones, alcanzando un 23,1% frente al 7,3% detectado en mujeres. Asimismo, la edad es un factor determinante: mientras que en el grupo de 18 a 44 años la prevalencia es del 4,8%, esta cifra asciende al 17,4% en personas de 45 a 64 años, y alcanza el 37,3% en mayores de 65 años.
La salud cardiovascular está estrechamente ligada a esta condición. Los sujetos con enfermedad cardiovascular presentan una prevalencia del 39,8%, comparado con el 14,6% en aquellos que no presentan estas dolencias previas. El análisis, realizado bajo las guías KDIGO, también integró factores como la hipertensión arterial, la obesidad, el tabaquismo, la diabetes y el sedentarismo para evaluar el impacto del riesgo cardiovascular en el desarrollo de la enfermedad renal.
¿Cómo se define la enfermedad?
Desde una perspectiva clínica, la enfermedad se entiende como una alteración o desviación del estado fisiológico normal. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se define como una alteración en una o varias partes del cuerpo con causas generalmente conocidas, manifestada a través de signos y síntomas característicos cuya evolución suele ser previsible. En el caso de la ERC, esta se manifiesta como una pérdida de la salud debido a una alteración estructural o funcional del órgano, lo que subraya la importancia de la detección temprana en los grupos de riesgo identificados por el estudio ENRICA.
