La guerra en Irán está provocando un aumento de los precios y afectando a la economía global de manera más significativa de lo previsto, según informes recientes. Economistas de Rabobank advierten sobre un escenario económico desfavorable, con un efecto dominó de los altos precios del combustible en todos los bienes de consumo.
El incremento en los precios de la energía ya se está sintiendo en las gasolineras, pero se espera que se extienda a otros sectores como la ropa, las herramientas, los alimentos y el turismo. Rabobank prevé que los precios alcancen su punto máximo en aproximadamente 21 meses.
Inicialmente, los productos intensivos en energía, como los billetes de avión y las actividades de ocio, serán los más afectados. Hugo Erken, economista de RaboResearch, explicó que los costos operativos de hoteles y restaurantes aumentarán, lo que se traducirá en precios más altos para los consumidores. Posteriormente, el impacto se extenderá a productos industriales como el acero, y finalmente a servicios como peluquerías, talleres mecánicos y centros de belleza, a medida que los costos laborales aumenten.
Se anticipa que los sindicatos presionarán por aumentos salariales durante las negociaciones colectivas para compensar la pérdida de poder adquisitivo debido a la inflación impulsada por los precios de la energía. La industria en la región de Limburg ya está experimentando dificultades significativas debido a la crisis energética, con tres sectores particularmente vulnerables a la situación en Irán.
El sector minorista también se verá afectado, con la posibilidad de que la normalización de los precios se vea comprometida. Además, Rabobank señala que la crisis energética prolongada se extenderá más allá de las estaciones de servicio, impactando a una amplia gama de industrias y consumidores.
La situación se agrava con los informes de daños en instalaciones energéticas clave, como la planta de GNL de Ras Laffan en Qatar, que proporciona alrededor del 20% del suministro global, y posibles ataques a la infraestructura saudí. Estos eventos plantean riesgos estructurales para el suministro y podrían desencadenar una espiral de precios aún más pronunciada.
