Los príncipes de Gales reaparecieron en el estreno londinense de la película Digger
junto a Tom Cruise el mismo día en que se lanzó el libro de Charles Spencer. Kate Middleton deslumbró en la alfombra roja del ODEON Luxe Leicester Square con un vestido morado de Jenny Packham y joyas históricas de gran valor sentimental.
La esperada reaparición pública de los príncipes de Gales captó la atención mediática en Londres este martes, coincidiendo de forma directa con la llegada a las librerías de las memorias tituladas Swan Song: Diana, my sister
, escritas por Charles Spencer. Lejos de esquivar los focos, el príncipe Guillermo y Kate Middleton hicieron una entrada estelar en el mítico ODEON Luxe Leicester Square para arropar a Tom Cruise en el estreno mundial de su nueva cinta, dirigida por el realizador mexicano Alejandro González Iñárritu.
El reencuentro con Tom Cruise en la Gala Real de Cine
La velada cinematográfica no solo sirvió para celebrar el séptimo arte de la mano de una de las grandes estrellas de Hollywood, sino que también cumplió con un propósito solidario. El evento marcó la celebración de la 73.ª Gala Real de Cine, organizada por la Film and TV Charity, una institución que vincula a la familia real británica con la industria cinematográfica.

En la alfombra roja, la complicidad entre los futuros reyes y el actor estadounidense fue evidente desde el primer instante. Cruise recibió a los príncipes con un trato muy cercano.
Un estilismo de pasarela repleto de guiños históricos
Más allá de la presencia de rostros conocidos como David Beckham y sus hijos Romeo y Cruz, el gran centro de las miradas fue el vestuario escogido por la princesa de Gales. Con un diseño firmado por su creadora británica de cabecera, Jenny Packham, Middleton apostó por un vestido largo y fluido en un intenso color morado ciruela que pertenece originalmente a la colección de pasarela otoño-invierno 2016. La pieza fue customizada de manera personalizada para la ocasión: se cerró ligeramente el escote original de los hombros y se incorporaron mangas abullonadas y un chal a juego con la falda plisada.

Sin embargo, el verdadero peso del estilismo residió en el joyero real. La princesa combinó el vestido de alta costura con dos piezas de incalculable valor patrimonial. La protagonista indiscutible fue el collar sautoir de amatistas, perlas y diamantes que perteneció a la Reina Madre, una joya obsequiada en 1923 por la reina Alejandra a Lady Elizabeth Bowes-Lyon con motivo de su enlace con el duque de York, quien posteriormente se convertiría en el rey Jorge VI. Esta pieza, recuperada temporalmente por la reina Camila en 2012 con motivo del estreno de Skyfall
, volvió a los focos trece años después. A este collar se sumaron los pendientes Collingwood de perlas y diamantes que pertenecieron a Diana de Gales, enviando un mensaje simbólico en una jornada especialmente delicada para la Casa Real por la publicación de las memorias de su hermano.
El contexto escolar y familiar que marca el pulso de los príncipes
La reaparición junto a Tom Cruise se produce apenas unas semanas después de que los príncipes de Gales protagonizaran otro momento clave de su agenda familiar: el ingreso de su hijo mayor, el príncipe George, en el prestigioso Eton College. A sus 13 años, el joven royal comenzó sus clases en la histórica institución británica situada en Berkshire, siguiendo los pasos educativos que en su día marcaron tanto su padre como su tío, el príncipe Harry, en la década de los noventa.
Mientras sus hermanos menores, la princesa Charlotte y el príncipe Louis, continúan sus estudios en el Lambrook School de Berkshire, el heredero afronta su etapa de internado inmerso en una intensa dinámica social y deportiva.
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