La pandemia de COVID-19 aceleró un fenómeno financiero sin precedentes: durante los años de bajas tasas de interés y abundante liquidez, empresas emergentes sin modelos de negocio consolidados lograron captar fondos masivos de capital de riesgo (VC, por sus siglas en inglés). Según datos de PitchBook, en 2022 —cuando el mercado ya mostraba señales de enfriamiento—, el volumen global de inversiones en startups alcanzó niveles récord, aunque con un perfil de riesgo distinto al de años anteriores.
¿Por qué el auge de las startups sin rentabilidad durante la pandemia?
El contexto de políticas monetarias expansivas, impulsado por bancos centrales como la Reserva Federal de EE.UU. y el Banco Central Europeo, inyectó liquidez sin precedentes al sistema. Con tasas cercanas a cero, los inversores buscaron activos de mayor rendimiento que los tradicionales bonos o depósitos. Las startups, incluso aquellas con proyecciones de rentabilidad inciertas, se convirtieron en un imán para los fondos de VC, que priorizaron el crecimiento a corto plazo sobre la sostenibilidad financiera.

PitchBook señala que este comportamiento no fue exclusivo de una región: desde Silicon Valley hasta Asia y Europa, empresas en etapas tempranas —muchas sin ingresos operativos— recibieron financiación récord. El informe destaca que, en 2022, el 40% de las rondas de inversión en startups globales correspondió a empresas con menos de tres años de operación, un indicador de la apuesta por proyectos de alto riesgo.
¿Qué cambió cuando la liquidez se redujo?
El giro llegó en 2022, cuando los bancos centrales comenzaron a subir las tasas de interés para contener la inflación. Según PitchBook, el valor total de las inversiones en startups cayó un 36% en comparación con 2021, aunque el número de operaciones se mantuvo estable. Este ajuste obligó a muchos fondos a replantear sus estrategias: mientras algunas startups lograron consolidar sus modelos de negocio, otras enfrentaron dificultades para acceder a nueva financiación.
Expertos consultados por la plataforma advierten que el escenario actual exige un enfoque más riguroso en la evaluación de riesgos. «El mercado ya no premia el crecimiento a cualquier costo», explicó un analista de PitchBook. «Los inversores ahora exigen métricas claras de rentabilidad y un camino definido hacia la sostenibilidad».
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