Asmoini, de 38 años, y su hija llevan más de dos semanas en una improvisada tienda de campaña en la localidad de Padang Meuria, en Langkahan, provincia de Aceh Norte, tras las devastadoras inundaciones y deslizamientos de tierra que azotaron el norte de Sumatra. Estos desastres fueron causados por el raro ciclón Senyar y agravados por la degradación ambiental.
Asmoini manifiesta dificultades para conciliar el sueño en el refugio, donde hombres y mujeres se ven obligados a compartir el mismo espacio. “Me siento ansiosa, especialmente porque todavía tengo a mi hija pequeña”, declaró al The Jakarta Post el jueves.
La falta de privacidad representa serias dificultades para las mujeres, en particular para las madres lactantes, mientras que el acceso a artículos de higiene menstrual es uno de los mayores desafíos de la crisis.
Cut Meutia, voluntaria del Movimiento de Mujeres de Lhokseumawe en Aceh Norte, describió la situación como alarmante.
“Hay alimentos y medicinas disponibles, pero no existen refugios adecuados, ropa, agua potable ni saneamiento para las mujeres. Estos son problemas urgentes que el gobierno debe abordar”, afirmó, advirtiendo que la prolongación de las carencias podría hacer que las mujeres sean más vulnerables a enfermedades.
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Murthalamuddin, portavoz de la respuesta de emergencia en Aceh, reconoció que las mujeres desplazadas no habían recibido la atención adecuada, a pesar de que superan en número a los hombres en los refugios de evacuación. Señaló que las entregas de ayuda se han visto obstaculizadas por carreteras bloqueadas y deslizamientos de tierra.
