Un equipo internacional de investigadores ha liderado un experimento pionero que transforma la Tierra en un gigantesco detector de materia oscura, según informó National Geographic. Este proyecto pionero examinó los registros recopilados por el British Geological Survey durante una década completa.
La ionosfera como cavidad resonante
La estrategia del grupo académico consistió en aprovechar el espacio comprendido entre la superficie terrestre y la capa de la ionosfera. Esta región actúa como una cavidad resonante natural idónea para amplificar las fluctuaciones magnéticas. Tras filtrar minuciosamente el ruido de fondo, los físicos identificaron 25 señales candidatas muy sólidas tras aplicar criterios estadísticos estrictos, tal como documentan tres estudios publicados en Progress of theoretical and experimental physics y otro adicional en Physical review D.
El físico teórico Atsushi Taruya explicó el origen del proyecto señalando que: Nos preguntamos si podríamos usar la Tierra misma como un detector gigante en la búsqueda
.

Axiones y fotones oscuros en el magnetismo terrestre
El marco conceptual sugiere que las perturbaciones registradas podrían deberse a la acción directa de los axiones, partículas postuladas desde los años 70 que deberían degradarse ocasionalmente en fotones al atravesar intensos campos magnéticos. Para corroborar este hecho, sería necesario comprobar si la fuerza del espectro electromagnético disminuye paulatinamente al acercarse a las zonas polares o si aumenta de forma perceptible en las inmediaciones del sudeste asiático.
Los datos procesados revelaron además la huella de los denominados fotones oscuros, partículas portadoras de fuerza pertenecientes al sector oculto que poseen masa propia e interactúan también con el magnetismo terrestre. Un filtrado riguroso permitió aislar hasta 31 candidatos firmes atribuibles a este tipo de fuerza fundamental, según los datos recogidos en suelo británico y detallados por National Geographic.
Próximos experimentos internacionales
La diferenciación precisa entre ambas alternativas teóricas resulta imposible utilizando exclusivamente la información procedente del observatorio ubicado en el Reino Unido. Como los axiones dependen del campo magnético local, su intensidad debe fluctuar según la ubicación geográfica, mientras que los fotones oscuros mantienen una potencia constante en cualquier punto del globo terráqueo.
Esta distinción geométrica guiará los próximos experimentos distribuidos estratégicamente a nivel internacional. Utilizar la Tierra entera como un instrumento de observación planetario constituye un hito metodológico pionero si se compara con los costosos laboratorios subterráneos convencionales.
Más sobre esto