El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, anunció que las tropas israelíes mantendrán el control de las zonas ocupadas en el sur del Líbano y aplicarán una estrategia de destrucción similar a la empleada en Gaza, mientras delegaciones se reúnen en Estados Unidos.
Las declaraciones de Israel Katz y el paralelismo con la franja de Gaza
La presencia militar de Israel en el territorio libanés adquiere un carácter permanente. Durante el fin de semana, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, confirmó que los contingentes no se retirarán de las posiciones conquistadas desde el inicio de la ofensiva y advirtió que las operaciones podrían extenderse hacia Nabatieh y el río Litani si se registran nuevos ataques por parte del grupo chií Hezbolá. Ante un auditorio en el Canal 14 de Israel, Katz defendió los métodos empleados y se jactó del alcance de la devastación.
Israel Katz, ministro de Defensa israelí, afirmó que todos los pueblos han sido arrasados, con unas 23.000 casas destruidas y demolidas, y que ya no quedan residentes en la zona.
El funcionario comparó directamente la situación operativa con la campaña militar en el enclave palestino. Según la visita oficial y las declaraciones difundidas por Europa Press, el titular de defensa aseguró que el propósito es replicar el modelo de destrucción
aplicado en Gaza, donde los bombardeos masivos han reducido a escombros una parte sustancial de la infraestructura urbana.
El impacto humanitario y los obstáculos a la misión de la ONU en el sur libanés
El costo humanitario de las hostilidades acumuladas desde el pasado 2 de marzo deja cifras críticas en el Líbano. El Ministerio de Salud libanés documenta al menos 4.389 personas fallecidas y 12.424 heridas, mientras que las agencias internacionales estiman que cerca de 330.000 personas continúan desplazadas en todo el país, a las que se suman los residentes forzados a abandonar la franja fronteriza bajo control militar. Por su parte, UNICEF advierte que unos 770.000 menores sufren graves secuelas psicológicas debido a la violencia continuada.

Sobre el terreno, la labor de asistencia y supervisión enfrenta trabas operativas directas. La Organización de las Naciones Unidas denunció que el ejército israelí bloqueó el paso a una caravana logística de la Fuerza Provisional de Naciones Unidas en el Líbano cerca de Al Bayyada, lo que impidió suministrar provisiones a las bases de la misión y obligó a cancelar patrullas programadas. Stéphane Dujarric, portavoz del secretario general de la ONU, señaló que la fuerza de paz detectó numerosos ataques aéreos e intensas labores de fortificación en los sectores oriental y occidental.
Disputas sobre arsenales y la postura del gobierno de Beirut ante los acuerdos
La controversia militar se extiende más allá de la franja fronteriza y abarca el cumplimiento de los entendimientos de alto el fuego patrocinados por Washington. Las Fuerzas de Defensa de Israel aseguraron que Hezbolá continuó utilizando un depósito de armas en la zona de Kfarra meses después de que el ejército libanés informara sobre su supuesta desarticulación. Según la Dirección de Inteligencia Militar israelí, elementos dentro de las Fuerzas Armadas Libanesas demoraron u obstaculizaron las operaciones de control para permitir que la milicia retirara el material.

En respuesta a la falta de control estatal en determinadas áreas, el presidente libanés, Joseph Aoun, reclama el respaldo internacional para exigir la retirada israelí y la reconstrucción de las zonas arrasadas. Aoun sostiene que la ocupación militar de la franja fronteriza vulnera la soberanía nacional y bloquea de manera efectiva el despliegue del ejército libanés exigido por la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad.
Negociaciones en Estados Unidos y la persistencia de los combates terrestres
Mientras se desarrollan los intercambios diplomáticos, la actividad bélica no cesa. Delegaciones militares de Beirut y Tel Aviv celebran un nuevo encuentro en Florida bajo los auspicios de Estados Unidos para revisar la aplicación del acuerdo marco alcanzado en junio. Ese pacto contemplaba un repliegue gradual de las tropas israelíes a cambio del desarme de los grupos armados y el despliegue de las fuerzas regulares libanesas a lo largo de la frontera.

Sin embargo, la realidad operativa sobre el terreno contradice las expectativas de distensión. Aviones de combate y piezas de artillería israelíes han golpeado localidades como Kfar Tebnit, Mansouri, Meifadoun y Tallouseh, mientras columnas blindadas con tanques Merkava efectúan incursiones de reconocimiento y disparos de ametralladora en los distritos del sur, manteniendo abierto un conflicto cuya solución definitiva sigue sin un calendario verificable.
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