El domingo 11 de enero, Japón inició una operación minera sin precedentes en aguas profundas, a 6.000 metros bajo la superficie marina. El objetivo principal es la extracción de tierras raras, metales esenciales para la fabricación de dispositivos electrónicos, cuya mayoría de los yacimientos se encuentran actualmente en China.
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Tokio justifica esta iniciativa como un esfuerzo por reducir su dependencia de China, en un contexto de crecientes tensiones entre ambos países. Sin embargo, la extracción de recursos en las profundidades marinas plantea desafíos significativos.
Esta primera expedición de prueba se centra en la extracción de tierras raras cerca de la isla de Minamitori-shima, al sureste del archipiélago japonés, a una profundidad récord de 6.000 metros. El buque Chikyu está utilizando un sistema de tuberías para extraer y elevar fangos ricos en metales.
“Desconocemos en gran medida los ecosistemas de las profundidades marinas”
Anne-Sophie Roux, jefa de campaña sobre la extracción minera de fondos marinos, explica: “Se trata de exploración minera, es decir, con fines de explotación. Sin embargo, se están llevando a cabo mediciones de impacto, tal como lo ha presentado la administración japonesa, con el objetivo de que sean lo más rigurosas posible. Pero, dado que aún desconocemos en gran medida los ecosistemas de las profundidades marinas, siempre es complicado asegurar que las mediciones de impacto sean realmente sólidas, ya que carecemos de una base de datos sobre la vida en estos ecosistemas”.
Práctica controvertida
La extracción minera en las profundidades oceánicas es una práctica muy debatida debido a su potencial impacto en ecosistemas poco conocidos y aún preservados. Si bien Japón tiene soberanía para llevar a cabo esta misión en sus aguas territoriales, el tema sigue en discusión a nivel internacional, con una coalición de casi cuarenta países abogando por una moratoria sobre esta industria.
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