Pennsylvania health officials confirmed two measles-associated deaths in Lancaster County amid a sharp statewide surge reaching 460 infections. The announcements triggered an intense public clash between Governor Josh Shapiro and U.S. Health Secretary Robert F. Kennedy Jr., who questioned the validity of the reported fatalities and accused state officials of withholding data.
El rebrote de sarampión que atraviesa Pensilvania escaló a un enfrentamiento político de alto nivel después de que las autoridades sanitarias estatales confirmaran las primeras dos muertes asociadas al virus en 35 años. Los fallecimientos, ocurridos en el condado de Lancaster en personas que no estaban vacunadas, desataron un cruce de acusaciones públicas entre el gobernador demócrata Josh Shapiro y el secretario federal de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr.
Cifras del brote en Pensilvania y la disputa por la veracidad de los casos
El estado registra actualmente 460 infecciones de sarampión, de las cuales 36 se diagnosticaron en un margen de dos días, según los datos difundidos por los medios. El condado de Lancaster concentra la mayor cantidad de casos con 197 contagios, además de ser el lugar donde se produjeron las dos muertes reportadas por el Departamento de Salud de Pensilvania. En contraste, la entidad médica federal y las cifras históricas reflejan un incremento drástico respecto a años anteriores, cuando el estado contabilizó solo 16 casos en 2025 y seis en 2024.

Durante una conferencia de prensa, el gobernador Shapiro atribuyó el aumento de los contagios a la caída en las tasas de inmunización y recriminó al funcionario federal por su postura histórica frente a las vacunas. Según los registros de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), el 92,7% de los niños en kindergarten de Pensilvania habían recibido la vacuna MMR antes del ciclo escolar 2025-2026, una cifra inferior al 95,5% registrado una década atrás, umbral necesario para garantizar la inmunidad colectiva.
Josh Shapiro, Gobernador de Pensilvania, señaló que ambas personas no estaban vacunadas y expresó su esperanza y ruego de que esas muertes sean las últimas.
La respuesta desde el gobierno federal no tardó en llegar. A través de la red social X, Kennedy cuestionó la veracidad de la información oficial y sugirió que los decesos podrían haber sido fabricados por colaboradores del mandatario estatal para respaldar una narrativa política sobre la peligrosidad del virus. Asimismo, la administración federal indicó a través de un comunicado que la oficina del gobernador no había compartido información relevante con los CDC y había rechazado ofertas de asistencia técnica, un señalamiento que el departamento de salud estatal rechazó de inmediato al asegurar que mantiene un intercambio regular de datos con los programas federales.
El rol del forense de Lancaster y la definición médica de muerte asociada al sarampión
El debate científico y político gira en torno al significado exacto de una muerte asociada al sarampión, un término que las autoridades sanitarias aplican cuando existen pruebas analíticas o epidemiológicas de la infección, aunque la causa directa del fallecimiento pueda responder a otra complicación clínica evaluada por el médico forense. La secretaria de salud estatal, la doctora Debra Bogen, respaldó las investigaciones internas tras revisar minuciosamente los expedientes clínicos.
Dr. Debra Bogen, Secretaria de Salud de Pensilvania, afirmó que como pediatra con más de 30 años de experiencia en la atención a niños, ha revisado minuciosamente la información de la investigación de los casos y puede confirmar con tristeza que hubo dos muertes recientes asociadas al sarampión en el condado de Lancaster.
La controversia se intensificó cuando el forense del condado de Lancaster, el doctor Stephen Diamantoni, declaró que su oficina solo tenía constancia de un fallecimiento con evidencia de laboratorio del virus: un recién nacido que murió el 14 de agosto debido a una laceración en el bazo. Aunque las pruebas post mortem detectaron anticuerpos de sarampión en el tejido pulmonar del bebé —quien contrajo el virus en útero por ser demasiado pequeño para recibir la vacuna—, el patólogo forense a cargo de la autopsia determinó inicialmente que la lesión esplénica no estaba vinculada con la infección viral.
Especialistas en enfermedades infecciosas han señalado que desvincular el sarampión de complicaciones graves resulta prematuro. Por su parte, la Asociación de Epidemiólogos Estatales y Territoriales enfatizó que el incremento de los contagios obliga a los sistemas sanitarios a prepararse frente a complicaciones severas como daños cerebrales y hospitalizaciones prolongadas que el país había logrado evitar durante décadas.
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