Aunque a menudo se asocia con tratamientos estéticos, la kinesiología dermatofuncional es una especialidad de la kinesiología con una sólida base científica y un enfoque integral del tejido. Así lo explica la kinesióloga Romina Payán Pizarro (MP 1452), quien señala que esta área comenzó a desarrollarse con mayor rigor en la década de 1990, principalmente en Brasil. Un hito clave fue el primer congreso de fisioterapia estética celebrado en 1998, donde se adoptó la denominación “dermatofuncional”.
“El término ‘estética’ puede sugerir algo superficial, pero desde la kinesiología siempre analizamos lo que ocurre en los diferentes tejidos”, afirma Payán Pizarro. De ahí el concepto de dermatofuncional, que se centra en la función del tejido tegumentario –la piel y todas las estructuras relacionadas– y no solo en su apariencia.
Kinesiología dermatofuncional 1
Foto: cumbreskinered
¿Qué tejidos aborda y por qué no se trabaja solo sobre la piel?
La kinesiología dermatofuncional trabaja con el tejido tegumentario, que incluye no solo la piel, sino también el tejido adiposo, muscular y musculoesquelético. Esta visión integral es fundamental para comprender que un problema visible a menudo tiene causas más profundas.
“La piel siempre ha sido parte del campo de la kinesiología. Al tratar una articulación, una fractura o una recuperación postquirúrgica, la piel también se ve afectada y necesita recuperar sus funciones. Si existe una cicatriz cerca de una articulación y no se trabaja sobre la piel, la movilidad articular puede verse comprometida”, explica la profesional.
La dermatofuncional profesionaliza y profundiza este enfoque, a través de una formación de posgrado específica, una evaluación clínica detallada y tratamientos personalizados.
¿En qué casos interviene un kinesiólogo dermatofuncional?
El campo de acción es amplio y supera con creces los tratamientos corporales con fines estéticos. Según detalla Payán Pizarro, la especialidad interviene en:
- Alteraciones del tejido adiposo, como la paniculopatía edematofibroesclerótica (comúnmente conocida como “celulitis”).
- Flacidez muscular y cutánea.
- Fibrosis y secuelas de cicatrices, incluyendo las del acné.
- Envejecimiento cutáneo.
- Rehabilitación postquirúrgica, especialmente después de cirugías plásticas, reparadoras y oncológicas.
- Patologías dermatológicas, como úlceras, quemaduras, dermatitis y trastornos vasculares periféricos.
- Linfedema y edemas.
En el caso de cirugías oncológicas, por ejemplo, el trabajo sobre edemas, fibrosis y adherencias puede mejorar directamente la calidad de vida del paciente, optimizando la movilidad, la sensibilidad y la funcionalidad.
Además, la dermatofuncional juega un papel en la prevención y promoción de la salud, a través de la educación, el seguimiento clínico y recomendaciones específicas para proteger el tejido y favorecer los procesos de recuperación.
kinesióloga romina payán pizarrro
Evaluación personalizada: no existen los “protocolos estándar”
Una de las principales diferencias con la estética convencional es que en dermatofuncional no se aplican tratamientos en serie. Cada paciente requiere una evaluación previa y una dosificación específica.
“Es poco común que un profesional de la dermatofuncional acepte un paciente sin evaluarlo previamente. Todo tratamiento, ya sea una técnica manual o el uso de un agente físico, debe tener una dosificación adecuada para el tejido y el momento específico del paciente. No existen protocolos fijos”, enfatiza Payán Pizarro.
Incluso los equipos tecnológicos –popularmente conocidos como “aparatos”– se utilizan con criterios similares a los de un medicamento: una dosis adecuada puede generar beneficios, pero una dosificación incorrecta puede ser ineficaz o incluso perjudicial.
¿Se atiende por obra social?
En la mayoría de los casos, no. La kinesiología dermatofuncional es una práctica especializada que requiere formación de posgrado y, además, se realiza de forma individualizada, sin atención simultánea de varios pacientes.
“En mi consulta, dedico el 100% de mi tiempo a cada paciente durante toda la sesión, que suele durar alrededor de una hora. No es un consultorio con múltiples camillas y un profesional que atiende a varios pacientes a la vez”, explica la kinesióloga.
Debido a estas características, y a que muchas obras sociales no reconocen formalmente la especialidad, la atención suele ser privada.
Cuánto cuestan las sesiones en Mendoza
Los precios pueden variar según el tipo de tratamiento, la complejidad del caso y la tecnología utilizada. Sin embargo, Payán Pizarro aclara que, al tratarse de una especialidad, las sesiones no deberían ser inferiores a los honorarios éticos sugeridos por el colegio profesional.
En términos generales, las sesiones suelen superar los 25.000 a 30.000 pesos, y pueden ser más costosas si se utilizan equipos de alta gama o tecnologías que requieren consumibles (cabezales con un número limitado de usos), cuyo mantenimiento incrementa los costos.
Esto explica por qué algunos tratamientos pueden tener precios significativamente más altos que los de la estética tradicional.
¿A quiénes está dirigida esta especialidad?
La dermatofuncional no distingue por edad ni por género. “La piel es la misma en hombres y mujeres, y las patologías pueden aparecer en cualquier etapa de la vida”, explica la profesional. Existen kinesiólogos que se especializan exclusivamente en áreas como quemaduras, lo que implica trabajar con pacientes pediátricos, adultos y adultos mayores.
El tipo de paciente que recibe cada profesional depende, en gran medida, de la rama de la dermatofuncional en la que haya decidido profundizar su formación.
Mendoza y el reconocimiento de la especialidad
Es importante destacar que Mendoza es una de las provincias que reconoce la dermatofuncional dentro del Ministerio de Salud, lo que representa un avance en términos de regulación y validación profesional. A nivel internacional, Brasil lidera el desarrollo de esta área, seguido por países como Argentina, Chile y Colombia.
Aunque todavía falta que la especialidad sea formalmente reconocida en todo el país, su crecimiento es constante y cuenta con una creciente producción científica, con kinesiólogos dedicados exclusivamente a la investigación.
Una disciplina en expansión, con impacto en la salud y la calidad de vida
Lejos de ser solo un recurso para mejorar la apariencia, la kinesiología dermatofuncional se posiciona como una especialidad clave para la rehabilitación, la prevención y el abordaje integral del tejido, con un impacto directo en la funcionalidad y el bienestar de los pacientes.
“Es un área compleja, relativamente nueva, pero con una gran cantidad de investigación detrás. Y, sobre todo, con una mirada que siempre prioriza la función y la salud del tejido, no solo lo estético”, concluye Payán Pizarro.
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