La NASA dejó caer chatarra en Marte y logró un inédito experimento de impactos

La caída deliberada de hardware y lastre de tungsteno por parte de la NASA durante el aterrizaje del rover Perseverance en Marte ha generado cinco cráteres inéditos.

Cuando el rover Perseverance se preparaba para tocar tierra en el planeta rojo en febrero de 2021, la misión requirió maniobras de descenso complejas para asegurar una llegada segura. Parte de esa estrategia consistió en desprenderse de componentes pesados que ya no cumplían ninguna función a bordo de la nave. Esa chatarra espacial, lejos de perderse en el anonimato, ha protagonizado un experimento científico involuntario de gran valor que ha permitido estudiar las propiedades del suelo marciano, un descubrimiento publicado en Geophysical Research Letters según apunta la razón.

El descenso de Perseverance y la formación de cinco cráteres en el terreno marciano

Para estabilizar su centro de masas durante el viaje interplanetario y evitar que las caras del vehículo sufrieran sobrecalentamientos extremos bajo la radiación solar, permitiendo que girasen de un modo parecido a como lo hace un pollo en un asador según detalla xataka.com, la nave utilizaba lastres estratégicos. Perseverance viajaba con dos piezas de tungsteno de 77 kilogramos cada una, además de la etapa de crucero con una masa total cercana a los 540 kilogramos que facilitaba la orientación en el espacio profundo tal como especifica larazon.es.

Superficie de Marte
Foto: larazon.es

Una vez completada la fase crítica del viaje, estos elementos fueron liberados a gran altura sobre la superficie. Los dos bloques de tungsteno y los fragmentos de la estructura nodriza colisionaron contra el suelo a una trayectoria aproximada de diez grados, situándose los impactos a unos 70 kilómetros al noroeste del borde del cráter Jezero según anota la razón, dejando cinco nuevos cráteres claramente identificables al comparar las fotografías previas y posteriores tomadas por la sonda Mars Reconnaissance Orbiter.

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Una cohesión de suelo inesperada que coincide con los problemas de InSight

A diferencia de los cráteres formados por asteroides o meteoroides naturales, cuyas masas y composiciones exactas suelen ser una incógnita, los científicos conocían con total precisión las características de estos objetos artificiales. Al simular los impactos mediante modelos computacionales tridimensionales, el equipo investigador descubrió que el terreno reaccionaba con una cohesión de apenas 7 kilopascales.

Este valor describe un material arenoso y sumamente débil, capaz de desmenuzarse fácilmente con los dedos. Este hallazgo entronca directamente con los inconvenientes que experimentó la sonda InSight en 2019 cuando intentó perforar las profundidades marcianas. En aquella ocasión, el suelo arenoso carecía de la fricción necesaria para sostener la herramienta, desmoronándose alrededor y obligando a dar la misión por concluida.

La necesidad de recalibrar las fórmulas científicas sobre impactos planetarios

Las consecuencias de este experimento van más allá de la anécdota del reciclaje espacial. Hasta la fecha, la comunidad científica utilizaba ecuaciones obtenidas mediante simulaciones numéricas y pruebas de laboratorio para deducir las dimensiones y características de los meteoroides responsables de los cráteres en Marte.

Sin embargo, el desajuste observado entre las piezas de tungsteno y las marcas reales sugiere que los cálculos actuales podrían requerir una revisión profunda. Los investigadores advierten que es necesario recalibrar los modelos analíticos para entender con precisión cómo reacciona la superficie marciana ante colisiones oblicuas de cuerpos densos antes de asumir que los registros anteriores son completamente exactos.

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