Estudios recientes han revelado que el proceso de envejecimiento del cuerpo humano no ocurre de manera gradual o lineal, sino que se manifiesta a través de «saltos» biológicos en etapas muy específicas de la vida.
Contrario a lo que se podría pensar, el envejecimiento más acelerado no se produce a los 30 ni a los 50 años. La ciencia ha identificado que existen dos momentos clave en los que el reloj biológico avanza «de golpe»: a los 44 y a los 60 años.
Este fenómeno ha sido descrito por expertos como una serie de etapas donde el organismo experimenta cambios más rápidos, rompiendo la idea de un declive constante y progresivo.
Sobre este hallazgo, Felipe Isidro, catedrático de ejercicio físico, ha señalado que el envejecimiento llega en «olas» precisamente a los 44 y 60 años, marcando los puntos exactos donde el cuerpo humano deja de ser joven y transita hacia nuevas fases biológicas.
