Un reciente hallazgo relacionado con un ejemplar muerto de ballena jorobada ha permitido a una bióloga explicar los riesgos biológicos asociados a este tipo de eventos.
La experta, identificada como Ritter, ha advertido sobre la peligrosidad de aproximarse a estos restos en descomposición, señalando que «en este tipo de lluvia de sangre, partículas y gases de putrefacción, uno no querría haber estado presente».
La bióloga subraya la importancia de comprender los antecedentes y los riesgos que implican la liberación de gases y fluidos corporales cuando un mamífero marino de este tamaño comienza su proceso de descomposición, destacando la necesidad de mantener distancia ante posibles riesgos para la salud pública.
