Yemen is sliding back into full-scale war as Iranian-backed Houthi forces launch a rapid offensive along the Red Sea coast, seizing strategic ports and islands near the Bab el-Mandeb strait. The escalation restricts Saudi oil exports and rattles regional alliances as Washington declines to intervene.
Yemen ha vuelto a sumirse en un conflicto abierto que amenaza con desestabilizar aún más las rutas comerciales y energéticas de Oriente Próximo. En una ofensiva relámpago desarrollada en pocos días, combatientes hutíes han tomado el control de enclaves clave en la costa occidental yemení y en el estrecho de Bab el-Mandeb, arrebatándoselos a las tropas del Gobierno reconocido internacionalmente y respaldadas por Arabia Saudí.
Este repentino avance militar rompe la frágil calma que prevalecía desde la tregua alcanzada en 2022. La campaña incluye ofensivas terrestres contra las fuerzas gubernamentales, además del lanzamiento de misiles y drones contra instalaciones petroleras en el sur de Arabia Saudí, lo que ha provocado una respuesta de bombardeos por parte de Riad dentro del territorio yemení.
La caída de Mokha y la isla de Perim ante el avance hutí
El movimiento estratégico de los rebeldes se materializó con la captura de Mokha, una ciudad portuaria situada sobre la costa occidental de Yemen, y su posterior avance hacia el sur. Fuentes del Gobierno yemení y agencias internacionales confirmaron que las milicias también se hicieron con el control de la localidad continental de Dhubab y de la isla de Perim, conocida también como Mayun.

La diferencia táctica entre estos puntos resulta determinante para el comercio internacional. Mientras que Mokha permite la aproximación a la zona, Perim se encuentra enclavada en medio del estrecho de Bab el-Mandeb, dividiéndolo en dos canales navegables. Al dominar ambas posiciones y la costa continental adyacente, los hutíes incrementan de forma notable su capacidad de presión y control sobre una de las arterias marítimas más transitadas del planeta.
El estrecho conecta el golfo de Adén con el mar Rojo y el canal de Suez. Por este corredor marítimo, de apenas veintinueve kilómetros en su punto más angosto, circula habitualmente alrededor del 12% de las mercancías mundiales y cerca del 7% de la producción mundial de petróleo.
Arabia Saudí bajo presión ante el bloqueo energético
Para Arabia Saudí, la pérdida de estas posiciones en la costa occidental representa un golpe estratégico. El reino se encuentra acorralado en su capacidad para exportar crudo, ya que el estrecho de Ormuz permanece prácticamente cerrado por Irán en respuesta a las tensiones militares regionales, y el oleoducto Este-Oeste —utilizado como ruta alternativa— sufrió daños severos tras un bombardeo atribuido a milicias afines a Teherán.

Ante este escenario de crisis, Mohamed bin Salmán solicitó en dos ocasiones a la administración de Estados Unidos que interviniera militarmente mediante bombardeos contra las posiciones hutíes, según informes de medios estadounidenses citados por El Periódico. Sin embargo, Washington rechazó la petición para no poner en riesgo el acuerdo de alto el fuego pactado con los rebeldes en mayo de 2025.
Brandon Friedman, director del centro de Estudios de Oriente Próximo de la Universidad de Tel Aviv, señaló que el hecho de que Estados Unidos no haya ayudado a Arabia Saudí es significativo, dado que los saudíes carecen de otras alternativas viables, y añadió que la posición de Trump podría cambiar si las exportaciones de petróleo saudíes se ven estranguladas y los mercados reaccionan de forma dramática.
Factores determinantes y el fortalecimiento militar de los hutíes
Especialistas en la región señalan que la decisión de los hutíes de lanzar esta ofensiva responde a una combinación de cálculo político y acumulación de recursos. Helen Lackner, autora de estudios especializados sobre el conflicto yemení, apunta que el grupo ha actuado en el momento en que alcanza el punto álgido de su relativa fortaleza militar, buscando además cobertura política interna al presentar su campaña como una confrontación directa frente a Riad.
Por su parte, analistas como Abdughani Al-Iryani, investigador del Centro de Estudios Estratégicos de Saná, destacan que el contrabando de armamento hacia las zonas controladas por los insurgentes ha aumentado de manera drástica durante los últimos años, permitiendo al grupo consolidar una industria de drones propia y un arsenal operativo considerable gracias al respaldo continuado de Irán.
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