La campaña de maíz en Entre Ríos se presenta prometedora para el ciclo 2025/26, con una notable expansión de la superficie cultivada y rendimientos que superan los promedios históricos. Se estima que unas 520 mil hectáreas están dedicadas al cultivo, lo que representa un incremento superior al 50% en comparación con el ciclo anterior.
Productores, técnicos e investigadores coinciden en que el desempeño del maíz será excepcional, con un rendimiento provincial promedio esperado de 6.800 kilos por hectárea, un 1% más que la campaña pasada y un 18% por encima del promedio de la última década. Este resultado positivo se atribuye a mejoras en el manejo agronómico, un mayor conocimiento de los híbridos y su adaptación a las condiciones productivas de la región, fortaleciendo su rol en las rotaciones, el agregado de valor y el abastecimiento de las cadenas ganadera, porcina y avícola.
Manejo agronómico y adaptación de híbridos
Natalia Pelossi, coordinadora de Agricultura de CREA Litoral Sur, destacó la importancia de profundizar el conocimiento sobre el comportamiento de los cultivares y su manejo ajustado. Los ensayos realizados en establecimientos de Urdinarrain, Gilbert, La Paz, Feliciano y Victoria revelaron un promedio de 61 mil plantas por hectárea, con un 2% sin espigas. Se observó que algunos híbridos compensaron con habilidades reproductivas, aunque limitadas por la escasez de agua. Pelossi también señaló que la mayoría de los híbridos incorporan componentes tropicales, adaptándose a la latitud de Entre Ríos y a la adaptación de plagas.
Situación sanitaria y perspectivas
En cuanto a la sanidad, Natalia Wouterlood, ingeniera agrónoma del INTA La Paz, informó que, en general, no se prevén pérdidas significativas por la presencia de chicharrita en los lotes de maíz de primera. Sin embargo, en los maíces de segunda o tardíos, en etapas iniciales de desarrollo, el riesgo potencial es mayor. Se recomienda mantener los monitoreos y definir las aplicaciones con el asesoramiento de profesionales.
La oruga cogollera sigue siendo una amenaza importante para el rendimiento. Eduardo Romani, de CREA Litoral Sur, enfatizó la necesidad de implementar refugios en híbridos tempranos y tardíos, ya que los nuevos eventos tecnológicos estarán disponibles recién en 2028. Se sugiere aplicar controles cuando la incidencia se ubique entre el 10 y el 20%, con presencia de larvas y raspado foliar.
La incidencia de la cogollera en maíces con tecnología VT3P ha aumentado del 8,2% en 2022 al 36,2% en 2025, mientras que en Viptera (VIP3) se registró un 15,4% en la última campaña, lo que indica una creciente presión sobre las herramientas disponibles.
Nutrición y fertilidad del suelo
Juan Manuel Pautasso, especialista del INTA, explicó que el manejo nutricional del maíz requiere estrategias variables y fijas. El análisis del nitrógeno es fundamental para ajustar las densidades de siembra según el híbrido y el rendimiento esperado. Advirtió sobre los riesgos económicos y ambientales de un manejo inadecuado, así como sobre el creciente costo del potasio, cuya aplicación al voleo antes de la siembra es recomendable.
Según las investigaciones, cerrar las brechas de rendimiento, de entre 2 y 3 toneladas por hectárea, sin comprometer la calidad del suelo, requerirá un aumento sustancial en la oferta de nutrientes.


