El ex príncipe Andrés recibió millones de libras esterlinas de un oligarca que adquirió su mansión en Berkshire en 2007. El problema radica en que el dinero utilizado en la transacción de Timur Kulibayev, el empresario kazajo conocido como el “príncipe del petróleo”, procedería de un préstamo de una empresa que posteriormente se descubrió que había recibido beneficios de un esquema de sobornos, según una investigación de la BBC.
La investigación de la fiscalía italiana concluyó que Enviro Pacific Investments, la entidad que prestó el dinero al comprador de la casa de Andrew, había recibido fondos de forma ilícita en 2007. Pocas semanas después de recibir dichos pagos, Kulibayev compró la mansión al entonces príncipe por 15 millones de libras esterlinas (aproximadamente 17,3 millones de euros).
Esta revelación reabre viejas heridas y alimenta las sospechas sobre el hermano del rey Carlos III: si Andrew recibió dinero procedente de un delito y si el ex duque de York y su equipo realizaron las comprobaciones necesarias sobre el origen de los fondos para evitar este tipo de situaciones.
Los abogados de Timur Kulibayev, yerno de Nursultan Nazarbayev, quien fue presidente de Kazajistán durante casi tres décadas, niegan cualquier delito y aseguran que la fortuna utilizada para comprar la mansión de Sunninghill Park es totalmente legítima. Sin embargo, otro elemento levanta sospechas: el magnate del petróleo pagó tres millones de libras más del valor solicitado por la propiedad, que ya tenía un precio inflado en relación con el valor de mercado.
El caso suscitó las primeras dudas en 2009, cuando se conoció el precio de venta, momento en el que Andrew se justificó ante el Telegraph: “No es asunto mío una vez que se paga el precio. Si esa es la oferta, a caballo regalado no se le miran los dientes”. En esta ocasión, el ex príncipe se negó a comentar el tema a la BBC.
Timur Kulibayev
REUTERS/Shamil Zhumatov
La mansión en cuestión es Sunninghill Park, que la reina Isabel II regaló a Andrew en 1986 como presente de bodas. La casa, de dos plantas y construida en ladrillo, cuenta con 12 habitaciones, cada una con baño propio, y seis salones de recepción. Fue allí donde nacieron las dos hijas del príncipe, Beatrice y Eugenie, fruto de su matrimonio con Sarah Ferguson, que terminó oficialmente una década después.
En 2001, la casa se puso a la venta por primera vez, pero no recibió ofertas. El príncipe se involucró personalmente en la operación e intentó venderla a la familia real de Bahrein, como parte de un acuerdo comercial entre ambos países, pero la transacción fracasó. Entonces, Andrew recurrió a otra vía donde tenía contactos: Kazajistán.
La red de Andrew
La relación de Andrew con Kazajistán se remonta a principios de la década de 2000, cuando el ex príncipe era patrocinador de la Sociedad Británico-Kazaja junto al presidente Nursultan Nazarbayev. En 2006, el ex duque visitó el país de Asia Central y, posteriormente, se reunió con el líder kazajo cuando este visitó a Isabel II en el Palacio de Buckingham. Fue tras estos encuentros cuando surgió la oferta de Timur Kulibayev por Sunninghill Park.
Pero la trama es aún más intrincada, según detalla la investigación de la BBC: Andrew fue presentado a Kulibayev por la socialité kazaja Goga Ashkenazi, quien se decía que era una amiga cercana del ex príncipe (ahora afirma que no habla con él desde hace 15 años) y que mantuvo una relación con el oligarca, con quien tuvo dos hijos. En el mismo año de la venta, en junio de 2007, el empresario fue fotografiado en el palco de la familia real en las carreras de caballos de Ascot.
El negocio se concretó en septiembre de ese año, con Kulibayev utilizando la offshore Unity Assets Corporation para la transacción y Andrew representado por los abogados de la familia real. En ese mismo mes, también se hizo pública una viaje del príncipe a Kazajistán en un vuelo privado que costó 57.000 libras esterlinas (aproximadamente 66.000 euros).
En aquel momento, en el Reino Unido ya existía preocupación por la corrupción en Kazajistán y ese habría sido el motivo por el que se mantuvo en secreto la identidad del comprador, revelándose a la prensa británica solo tres años después que se trataba de Kulibayev.
El oligarca nunca fue acusado en la investigación italiana de corrupción en 2012, pero la BBC asegura haber tenido acceso a documentos judiciales de 2016 que confirman que Enviro Pacific Investments recibió dinero procedente de sobornos de otra empresa, Avental, con sede en Monza, en el norte de Italia. En el caso, el empresario italiano de petróleo Agostino Bianchi se declaró culpable de pagar sobornos a Kulibayev a cambio de contratos más lucrativos para la importación de combustibles fósiles.
Los abogados de Kulibayev argumentan que él nunca fue propietario de Enviro Pacific, que recibió directamente ese dinero procedente de Biancho, pero se sabe que esa fue la procedencia de seis millones de libras utilizadas en la compra de Sunninghill Park. La mansión permaneció vacía durante todos los años posteriores a la compra y fue demolida en 2016, dando lugar a una nueva estructura.
El caso ha vuelto a la esfera pública después de que Andrew Mountbatten-Windsor renunciara a todos sus honores y títulos reales, incluido el de príncipe, a raíz de sus vínculos con Jeffrey Epstein, condenado por tráfico sexual de menores. A pesar de que ya no tiene funciones reales desde 2019, el ex duque de York pasó a ser considerado un ciudadano privado, perdiendo la protección legal “informal” de la que gozaba, es decir, una mayor cautela con las acusaciones que se le hacen legalmente e incluso por la prensa.
