Bloques gigantes de hielo conocidos como megacriometeoros caen ocasionalmente del cielo azul. Los incidentes van desde un bloque de 600 libras hasta un caso en Whittier, California, donde un proyectil helado atravesó el tejado de una vivienda el 10 de abril de 2026, lo que motivó una investigación de la FAA.
El fenómeno de los bloques de hielo gigantes que caen del cielo sin nubes tormentosas a la vista ha intrigado a los científicos durante más de dos siglos. Estos objetos, conocidos formalmente como megacriometeoros, pueden alcanzar tamaños descomunales y causar daños estructurales severos en viviendas y vehículos de todo el mundo, según los registros meteorológicos.
El impacto en Whittier, California, y la investigación de la FAA
El 10 de abril de 2026, una vivienda situada bajo la ruta de aproximación del aeropuerto LAX en Whittier, California, sufrió el impacto de un bloque de hielo a las 11:15 de la mañana.
La Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) fue convocada para investigar el suceso.
Janice Hahn, supervisora del Condado de Los Ángeles, señaló que tenían la fortuna de que Yuder no se encontrara en su sala cuando aquel bloque de hielo atravesó su techo.
Aunque la agencia federal nunca publicó un informe oficial sobre este caso en particular, las circunstancias sugieren que el bloque helado provino de una aeronave comercial. Los aviones que vuelan a gran altitud pueden acumular hielo en el exterior si experimentan fugas de agua u otros materiales desde los baños, un residuo conocido popularmente como hielo azul. Este hielo se congela instantáneamente y luego se desprende durante las maniobras de descenso.
El caso de Palm Coast y los orígenes atmosféricos naturales
La teoría de los aviones no explica todos los incidentes registrados a nivel global. El 3 de febrero de 2025, un bloque de hielo de 6 pies por 3 pies impactó contra el tejado metálico de una estructura en Palm Coast, Florida. En aquella ocasión, la FAA descartó rápidamente que una aeronave fuera la fuente responsable del suceso.
Mediante un comunicado dirigido a First Coast News, la FAA indicó que se puso en contacto con las aerolíneas cuyas rutas operaban en el área durante el incidente y que las inspecciones pertinentes no hallaron evidencias de fugas de agua capaces de generar acumulaciones externas de hielo. Las publicaciones al respecto también fueron compartidas por el Departamento de Bomberos de Palm Beach.
Investigaciones científicas respaldan la existencia de un origen puramente atmosférico para algunos de estos objetos. Un estudio publicado en 2006 determinó que ciertos bloques de hielo caídos a la tierra procedían directamente de la atmósfera y no de naves espaciales o aviones. Las señales atmosféricas que preceden a estos fenómenos incluyen un descenso de la capa más fría de la atmósfera en 12,000 pies, un incremento de la humedad y la presencia de fuerte cizalladura del viento.
Precedentes históricos y la persistencia del fenómeno
Los registros de grandes rocas de hielo que caen desde cielos despejados abarcan más de 200 años. Estas observaciones anteceden por medio siglo al primer vuelo de los hermanos Wright, lo que descarta la actividad aeronáutica en los reportes más antiguos documentados desde la década de 1850.
En España, durante el año 2000, se documentó la caída de más de 50 bloques de hielo o hidrometeoros que ocasionaron daños materiales significativos.
Jonathan Belles, meteorólogo digital de weather.com con una trayectoria de diez años, señala que docenas de estos objetos caen cada año en todo el planeta, alcanzando en ocasiones pesos de hasta 600 libras. La imprevisibilidad de los megacriometeoros mantiene abiertas las líneas de estudio entre los científicos, quienes buscan trazar distinciones claras entre aquellos fragmentos formados por la actividad humana y los originados por dinámicas atmosféricas naturales.
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