El Senado de Brasil ratificó este miércoles un acuerdo entre el bloque Mercosur y la Unión Europea que creará una de las áreas de libre comercio más grandes del mundo.
El acuerdo involucra a los cuatro miembros fundadores del bloque comercial sudamericano, y ya ha sido ratificado por Argentina y Uruguay. El parlamento de Paraguay aún debe aprobarlo.
La Comisión Europea anunció la semana pasada que implementaría provisionalmente el acuerdo, a la espera de una decisión del Tribunal Superior de la UE sobre su legalidad.
Esta medida generó malestar en Francia, que ha liderado la oposición al acuerdo e intentó sin éxito bloquearlo por temor a que sus agricultores se vean perjudicados por productos más baratos provenientes de Brasil y sus vecinos.
El acuerdo se firmó en enero tras 25 años de negociaciones complejas.
Recibió un nuevo impulso en medio del uso generalizado de aranceles y amenazas comerciales por parte de la administración del presidente estadounidense Donald Trump, lo que llevó a los países a buscar nuevas alianzas.
En conjunto, la UE y el Mercosur representan el 30 por ciento del PIB mundial y más de 700 millones de consumidores.
El tratado elimina los aranceles a más del 90 por ciento del comercio bilateral.
El acuerdo favorecerá las exportaciones europeas de automóviles, vino y queso, al tiempo que facilitará la entrada en Europa de carne, aves de corral, azúcar, arroz, miel y soja sudamericanas.
Brasil, el mayor productor mundial de café, carne y soja, entre otros alimentos, fue uno de los principales defensores del acuerdo.
“El mundo actual es más fragmentado, más escéptico y más proteccionista. Esto hace que el acuerdo con nuestros socios europeos sea aún más relevante y necesario”, declaró la senadora Tereza Cristina durante el debate en la legislatura brasileña.
Por el lado europeo, España y Alemania apoyan el pacto, que beneficiará las exportaciones de maquinaria y licores al bloque Mercosur.
Sin embargo, algunos agricultores europeos reaccionaron con indignación, llevando tractores a ciudades como París, Bruselas y Varsovia para protestar por el temor a una afluencia de productos más baratos producidos con estándares más bajos y pesticidas prohibidos.
