Un orbitador de la NASA ha descubierto el mayor cráter de impacto reciente en el sistema solar, bautizado como McGetchin, tras el impacto de un asteroide o cometa en la Luna entre abril y mayo de 2024. La estructura, de 222 metros de ancho y 43 metros de profundidad, es un hallazgo calificado como de una vez en la vida.
La superficie lunar acaba de mostrar una de sus cicatrices más llamativas y recientes. Un equipo de científicos detectó en la cara visible de la Luna un enorme cráter de impacto que supera en dimensiones a monumentos históricos y que se ha convertido en el mayor registro de su tipo identificado en el sistema solar en tiempos recientes, según los datos difundidos por la agencia espacial NASA.
El hallazgo casual de Robert Wagner en las imágenes del LRO
El descubrimiento se originó a partir de una revisión rutinaria de la calidad de los datos del Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO). Robert Wagner, un especialista en procesamiento de imágenes de Intuitive Machines que colabora con el sistema de cámaras LROC, examinaba un mapa global de la Luna cuando advirtió una mancha brillante inusualmente grande rodeada por un halo oscuro.
El patrón indicaba un fuerte desplazamiento de material superficial, lo que llevó a Wagner a detener sus tareas habituales para comparar imágenes anteriores y posteriores de la zona. De este modo, comprobó que la señal correspondía a una estructura totalmente nueva que no figuraba en los registros previos, tal como detalla Foxweather. Según informa science.nasa.gov, Wagner explicó que simplemente se detuvo, lo dejó todo y comenzó a investigar qué era aquella mancha.
Dimensiones excepcionales y el impacto de un objeto de seis plantas
El cráter resultante, bautizado oficialmente como McGetchin en memoria de Thomas McGetchin —antiguo director del Instituto Lunar y Planetario de Houston y científico pionero en la materia—, cuenta con unos 222 metros de diámetro y aproximadamente 43 metros de profundidad (equivalentes a 728 pies de ancho y 141 pies de profundidad según science.nasa.gov). Las comparaciones utilizadas por las agencias señalan que su superficie equivale a la longitud de dos campos de fútbol, mientras que su profundidad permitiría apilar varios autobuses escolares de forma vertical (tres autobuses escolares apilados verticalmente, según detalla science.nasa.gov), superando incluso las proporciones del Coliseo Romano según recogen telecinco.es y marca.com.
Los análisis determinaron que el evento ocurrió entre el 11 de abril y el 22 de mayo de 2024. El responsable fue un fragmento de asteroide o cometa con un tamaño estimado similar al de un edificio de entre tres y seis plantas. Pese a que los telescopios terrestres y espaciales no registraron el choque en tiempo real, la sonda de NASA captó la alteración en mayo de 2024, aunque las imágenes de gran angular no fueron identificadas formalmente hasta agosto de 2025, con confirmaciones adicionales llegadas a principios de 2026 tras las tomas de detalle del otoño anterior según apunta ijr.com.
Una rareza estadística estimada una vez cada siglo
Los detalles de la formación se publicaron en dos estudios en la revista Science Advances. Uno de ellos, liderado por Mark Robinson de Intuitive Machines, describe el cráter y la ingente cantidad de material eyectado. Los investigadores calcularon que un fenómeno de esta magnitud se produce en la Luna aproximadamente una vez cada siglo (o cada 132 años, según estiman los investigadores citados por telecinco.es e ijr.com), lo que convierte la observación en un hito estadísticamente excepcional.
Tyler Powell, autor principal de uno de los estudios, señaló a través de Space.com
En la misma línea, Space destacó las declaraciones del investigador principal sobre la fortuna de haber contado con el orbitador activo durante el proceso. Los análisis cuantitativos de ijr.com recuerdan que el evento supera por triplicado al anterior récord de impacto reciente registrado por la misma misión. Adicionalmente, ijr.com añade que el material eyectado alteró el terreno a lo largo de más de 66 miles (o más de 100 kilómetros, según recogen marca.com).
Una anomalía térmica que modifica la superficie lunar
El segundo estudio enfocado en el evento analizó los cambios físicos en el entorno a través del instrumento Diviner del LRO. Los científicos descubrieron que los efectos del impacto se extendieron mucho más allá de los límites visibles del cráter.

Se detectó una zona de aproximadamente 7 kilómetros de diámetro (o 4 millas de ancho, según matiza science.nasa.gov e ijr.com) alrededor de la estructura que presenta temperaturas nocturnas entre 8 y 9 grados Kelvin más frías (unas 16 grados Fahrenheit más frías, de acuerdo con los datos específicos de science.nasa.gov) que las del terreno circundante. Según explican los expertos, la colisión removió y descompactó el regolito, creando una capa superior más esponjosa y menos capaz de retener el calor, un factor que deberán tener en cuenta las futuras misiones tripuladas y los vehículos exploradores al planificar su desplazamiento por la superficie. En relación con esto, ijr.com recoge las declaraciones de David Paige sobre cómo los impactos revuelven y alternan los sedimentos, mientras que Mark Robinson apunta que las huellas de las misiones Apolo desaparecerán por completo dentro de la ventana de renovación de 80.000 años y que estos datos ayudarán a los ingenieros a blindar mejor las futuras estructuras lunares.
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