El balance de muertos por las catastróficas inundaciones y aludes registrados en la frontera entre Nepal y China superó los 1,000 fallecidos, mientras los equipos de rescate intensifican este martes las labores para localizar a miles de desaparecidos entre toneladas de escombros y zonas aisladas por el colapso de un glaciar.
Búsqueda contrarreloj de mil novecientos trabajadores y fosas comunes en Katmandú
Las operaciones de rescate se concentran en las zonas montañosas y en proyectos hidroeléctricos gravemente dañados. Según la agencia de gestión de desastres de Nepal, se han contabilizado 1,003 muertes en territorio nepalí, con 3,916 personas reportadas como desaparecidas, una cifra que incluye a 583 ciudadanos extranjeros. Por su parte, las autoridades chinas informaron en su última actualización de 16 fallecidos y 546 desaparecidos, de los cuales 261 son extranjeros.

En la capital nepalí, la policía empleó la jornada del martes para enterrar a decenas de cuerpos sin vida en zanjas temporales habilitadas junto a una zona boscosa. Las autoridades locales procedieron al soterramiento bajo la lluvia, delimitando los sepulcros con alambre de espino y marcadores numéricos azules debido a la falta de identificación inmediata. Con el fin de facilitar futuras reclamaciones por parte de las familias, el personal de emergencia preserva muestras de ADN, fotografía los rasgos faciales distintivos y asigna un número de referencia a cada cuerpo.
Operativos bloqueados en los proyectos hidroeléctricos de Rasuwa
Los esfuerzos internacionales y locales se enfrentan a obstáculos severos en las estaciones hidroeléctricas, donde cerca de 900 trabajadores de doce proyectos permanecen desaparecidos, y se estima que unos 500 continúan atrapados al interior de túneles colapsados. Unidades conjuntas compuestas por especialistas de Nepal, India y China despliegan maquinaria pesada, excavadoras y helicópteros para abrirse paso.
Necesitamos máquinas como excavadoras y topadoras… Puede haber unas 500 personas atrapadas dentro. Asish Gurung, guía de montaña
Magnitud del desastre y respuesta humanitaria internacional
El detonante de la catástrofe ocurrió el pasado 26 de agosto, cuando un colapso glaciar en el Himalaya provocó el desprendimiento masivo de roca, hielo y agua acumulada. El torrente resultante arrasó valles, destruyó carreteras, puentes y el cruce fronterizo del puerto de Gyirong en el lado chino.

La devastación dejó al menos 2.2 millones de toneladas de escombros en la región, de acuerdo con una estimación preliminar del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). La cantidad de escombros muestra la magnitud de la destrucción y el desafío que enfrentan las comunidades al despejar hogares, caminos y espacios públicos y comenzar a reconstruir, señaló el organismo internacional sobre el impacto en los valles afectados.
A pesar de la destrucción de vías de comunicación terrestre, las autoridades nepalíes confirmaron el rescate de al menos 11,814 personas mediante el uso de aeronaves y helicópteros de emergencia. Asimismo, el primer ministro Balendra Shah informó que la nación ha recibido ayuda humanitaria por un valor superior a 42 millones de dólares, mientras que Corea del Sur anunció el envío de un equipo de 44 expertos en búsqueda y rescate para colaborar en el distrito de Rasuwa.
Testimonios aéreos y advertencias climáticas del gobierno
Puedo ver el dolor en sus ojos. Es desgarrador. Bimal Sharma, piloto de helicóptero
Por su parte, el primer ministro Shah enfatizó que la magnitud del desastre evidencia las vulnerabilidades crecientes de la región frente al calentamiento global. El mandatario exhortó a la comunidad internacional a prestar mayor atención a los riesgos ecológicos que experimenta el ecosistema himalayo y sostuvo que los países de la zona deben mantenerse en alerta permanente ante eventos extremos similares.
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