Investigadores daneses han descubierto que el consumo de nitratos provenientes de vegetales podría reducir el riesgo de demencia. Sin embargo, vincularon el mismo nutriente presente en el agua potable y en alimentos de origen animal con un mayor riesgo.
El estudio, publicado en Alzheimer’s & Dementia, realizó un seguimiento a más de 54.000 participantes durante un período de hasta 27 años. Los investigadores encontraron que los nitratos de origen vegetal impulsan la producción de óxido nítrico, apoyando la acción de vitaminas y antioxidantes beneficiosos.
Además, el equipo de investigación sugiere una reevaluación de los límites de nitratos en el agua, ya que niveles bajos de 5 mg/L se han asociado con un mayor riesgo de demencia. En la Unión Europea y Dinamarca, el límite regulatorio actual para el agua potable es de 50 mg/L.
No obstante, los investigadores advierten que, al ser este el primer y único estudio sobre el tema, se necesita más investigación para examinar esta relación. Asimismo, dado que la investigación es observacional, no puede establecer que el nitrato sea la causa directa de la demencia.
Implicaciones para la salud según la fuente de nitratos
Según el estudio, los nitratos provenientes de carnes procesadas y del agua carecen de los compuestos beneficiosos que se encuentran en las plantas, lo que podría provocar daños cerebrales.
Nitrates from processed meats and water lack the beneficial compounds found in plants, which may ultimately cause brain damage, the study cautions.“Cuando consumimos vegetales ricos en nitratos, también estamos ingiriendo vitaminas y antioxidantes, que se cree que ayudan a que el nitrato se convierta en el compuesto beneficioso óxido nítrico, al tiempo que bloquean la formación de N-nitrosaminas, que son cancerígenas y potencialmente dañinas para el cerebro”, explica la Dra. Nicola Bondonno, investigadora postdoctoral de la Edith Cowan University, Australia, y del Danish Cancer Research Institute.
“La carne contiene compuestos como el hierro hemo, que en realidad puede aumentar la formación de N-nitrosaminas. Creemos que esta es la razón por la que el nitrato de diferentes fuentes tiene efectos opuestos en la salud cerebral, pero necesitamos estudios de laboratorio para confirmar exactamente lo que está sucediendo”, añade Bondonno.
Los participantes que consumieron nitratos de vegetales, aproximadamente una taza al día de espinacas baby, mostraron un menor riesgo de demencia, agrega la investigadora.
El agua potable sigue siendo segura
El equipo encontró que los participantes que bebían agua con niveles de nitratos por debajo de los límites regulatorios actuales presentaban una mayor tasa de demencia. Este límite en Dinamarca y la Unión Europea se establece en 50 mg/L, pero los investigadores señalan que los riesgos comienzan a niveles significativamente más bajos.
“El agua no contiene antioxidantes que puedan bloquear la formación de N-nitrosaminas. Sin estos compuestos protectores, el nitrato en el agua potable puede formar N-nitrosaminas en el cuerpo”, comenta Bondonno.
“Es importante destacar que nuestros resultados no significan que la gente deba dejar de beber agua. El aumento del riesgo a nivel individual es muy pequeño, y beber agua es mucho más saludable que las bebidas azucaradas como jugos y refrescos. Sin embargo, nuestros hallazgos sugieren que las agencias reguladoras deberían reexaminar los límites actuales y comprender mejor cómo la exposición a largo plazo a niveles bajos afecta la salud cerebral.”
Se requieren más estudios para confirmar la relación entre nitratos y demencia, y el equipo señala que otros factores, como la dieta y el estilo de vida, no pueden descartarse de la asociación.
“Aumentar el consumo de vegetales y reducir el de carne roja y carne procesada es un enfoque sensato basado en nuestros hallazgos y décadas de otras investigaciones sobre la dieta y la salud”, concluye Bondonno.
Conexión entre nutrición y demencia
Investigaciones previas han demostrado que la dieta y los nutrientes pueden afectar el riesgo de demencia. Por ejemplo, niveles más altos de omega-3 en la sangre se han relacionado con una reducción del riesgo de demencia de inicio temprano, incluso en personas con predisposición genética.
Mientras tanto, una mala calidad de los carbohidratos se correlaciona con un mayor riesgo de demencia y enfermedad de Alzheimer. Un estudio aparte estableció una relación similar entre la obesidad y la presión arterial alta y un mayor riesgo de demencia.
Otros científicos no encontraron evidencia de que el calcio aumente el riesgo a largo plazo de demencia en mujeres mayores, desmintiendo las teorías de que los suplementos minerales podrían mejorar la cognición.
Sin embargo, se descubrió que cualquier cantidad de consumo de alcohol aumenta el riesgo de demencia, desafiando las creencias previas sobre los beneficios de beber con moderación.
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