El Papa León XIV envió un mensaje de video en inglés a los participantes de las Conferencias SEEK26, que se llevan a cabo simultáneamente en Columbus, Ohio; Fort Worth, Texas; y Denver, Colorado. Dirigiéndose a los jóvenes, el Pontífice recordó que el celo misionero nace de un encuentro auténtico con Cristo, una alegría que resulta imposible no compartir.
Silvonei José – Vatican News
La iniciativa, que comenzó este jueves 1 de enero y concluirá el lunes 5, reúne a miles de católicos en un ambiente de oración, adoración, conferencias y celebraciones. En su mensaje, el Papa inició con una pregunta directa: “Queridos jóvenes, ¿qué buscan? ¿Por qué están aquí en esta conferencia?”.
Estas interrogantes, según el Papa, tocan el corazón de quien las escucha, evocando las palabras de Jesús a sus discípulos, que aún hoy sorprenden e interpelan. Son preguntas que inquietan, invitan a la reflexión y motivan a la acción.
La respuesta, enfatizó, se encuentra en una persona: el Señor Jesús, quien nos brinda la verdadera paz y alegría, y realiza nuestros deseos más profundos.
El llamado del Papa
León XIV invitó a los asistentes a estar “abiertos a lo que el Señor tiene reservado” para cada uno. Subrayó que las conferencias pueden ser una oportunidad para encontrar a Cristo por primera vez o para profundizar la relación con Él. Sin embargo, advirtió que una vez que se le conoce, todo cambia y, como los discípulos, se puede exclamar: “¡Hemos encontrado a quien buscábamos!”, lo que da origen a la misión.
El celo misionero, insistió, surge de un encuentro con Cristo. Deseamos compartir con los demás lo que hemos recibido, para que ellos también puedan conocer la plenitud del amor y la verdad que solo se encuentra en Él.
No teman
El Papa León aseguró su oración para que se comparta la alegría del encuentro auténtico con el Señor y exhortó a los jóvenes, durante estos días de amistad y adoración eucarística, a no tener miedo de preguntar qué espera Jesús de ellos, ya sea el sacerdocio, la vida religiosa, el matrimonio o la vida familiar.
Si sienten que el Señor los llama, no teman. Permítanme reiterar que solo Él conoce los deseos más profundos, quizás ocultos, de sus corazones y el camino que los conducirá a la verdadera plenitud. ¡Déjense conducir y guiar por Él!
Finalmente, el Pontífice encomendó las conferencias a la Virgen María, iniciadas en la solemnidad de María, Madre de Dios, para que, a través de ella, lleguen a Jesús, a su amor, y encuentren la paz que tanto han buscado.
